El río Iguazú registra hoy un caudal de 459 metros cúbicos por segundo, según las últimas mediciones, lo que ofrece una vista diferente y particular de uno de los mayores atractivos naturales del mundo. Este nivel, inferior al promedio habitual de alrededor de 1.500 m³/s, permite apreciar los saltos con mayor detalle y crea una experiencia única para los visitantes.
Con la llegada del otoño, el Parque Nacional Iguazú —declarado Sitio Patrimonio Mundial de la Humanidad— se renueva con paisajes de tonalidades cálidas. La vegetación adquiere matices ocres y dorados, mientras los saltos se integran en un entorno de selva subtropical que resalta la belleza de la temporada.
En este marco, el cañón de la Garganta del Diablo se erige como uno de los puntos más impresionantes. Sus antiguos mantos de basalto, paredones de gran altura, profundos desniveles y formaciones rocosas —moldeadas durante millones de años por movimientos tectónicos y la erosión constante del agua— revelan con mayor claridad la imponente geología que dio origen a las Cataratas del Iguazú.
A pesar del caudal actual, todos los circuitos del parque se encuentran habilitados y los servicios operan con total normalidad. Esto garantiza a los turistas una jornada segura y plena, en contacto directo con la naturaleza.
Las autoridades del Parque Nacional Iguazú invitan a disfrutar de esta versión más íntima y geológica de las Cataratas, que en cualquier época del año sorprende por su magnitud y diversidad.
Fuente: @parquesnacionalesar.








