El próximo miércoles, los dos senadores del Frente Renovador de la Concordia votarán a favor del paquete de la mega reforma laboral que el Gobierno de Javier Milei busca aprobar en el Congreso.
Sonia Elizabeth Rojas Decut y Carlos Arce darán el sí en lo general del proyecto de ley, pero harán observaciones cuando se realice la votación en lo particular.
El dato fue dado como un hecho en Balcarce 50, cuando esta semana se reunió la mesa política encabezada por Karina Milei para contar los porotos.
Durante el cónclave, fue Diego Santilli quien dijo contar con el acompañamiento de los dos senadores.
Pero Santiago Caputo habría sido el intermediario para destrabar las divergencias, algo que el ministro del Interior omitió.
Manuel Adorni, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y Caputo escucharon cómo el “Colo” pasaba su reporte de cómo se encontraban los votos en la Cámara alta.
El senador misionero Martín Goerling Lara, jefe de la bancada del PRO, también acompañara la reforma, pero desde un convencimiento diferente al de los renovadores.
Ese mismo día, el miércoles pasado, Santilli les aseguró en privado a los integrantes del Comité Ejecutivo de Coninagro que el Gobierno ya contaba con los votos para aprobar la reforma laboral en el Senado.
Luego participó de la primera reunión del Consejo de la entidad cooperativa, donde los productores pusieron sobre la mesa la crítica situación de las economías regionales.
Allí se encontraba Gustavo Hein, presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones y consejero de la Confederación.
Al margen de la confirmación del ministro del Interior de la Nación, en el Gobierno provincial entienden que la baja de Ganancias a sociedades sigue siendo un punto en discusión del capítulo tributario que incomoda a las provincias dialoguistas, pero también hay otros temas en debate que impactan a Misiones, como la cuestión energética y las promesas de pago de deudas atrasadas.
Mientras el 51% de los ingresos totales de Misiones sigan proviniendo de recursos de origen nacional, el cantón va a seguir atado a los antojos del lobby porteño, y quedó demostrado que para poder alcanzar la independencia económica no alcanza con bajar el déficit.
El porcentaje, la atadura, forma parte del último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso publicado el año pasado.
Algunos datos del informe nos muestran dónde estamos parados: La Rioja es la provincia más dependiente, el 86% de sus ingresos proviene de Nación, seguida por Santiago del Estero con el 86% y Formosa con el 84%. El 72% de los recursos de la vecina Corrientes también dependen de la misma fuente. La rica Santa Fe está con el 51%, igual que nosotros, que tenemos por arriba a Mendoza con 52% y por debajo a Tierra del Fuego, que recibe el 48%.
Lo publiqué hace unos meses: En la década de los 90, la que aplauden los libertarios y aquellos que de chicos vivieron de la casta, la dependencia de Misiones era similar a la del resto de las provincias del NEA; hoy somos la mejor posicionada y la más independiente de todo el Norte Grande.
Ese fue el rumbo que se eligió: “vivir con lo nuestro”, y no estamos tan alejados de esa meta.
Los aceleracionistas y los agentes del caos
Mientras Santilli decía que tenía los votos necesarios para aprobar la mega reforma de precarización laboral, ese mismo miércoles, los diputados nacionales Maura Gruber y Diego Hartfield se reunieron con Marcelo Reinoso, Coordinador del Fondo Especial del Tabaco (FET), un riojano que depende del clan Menem, del palo sindical.
Cuando salieron, la legisladora reconoció que uno de los puntos del encuentro fue “buscar mayor transparencia con los recursos” del millonario fondo destinado a los pequeños productores de tabaco.
Casi como una sincronía mágica, en Misiones un grupo de productores “autoconvocados” protestaba y amenazaba con impedir todo el ingreso de tabaco a las plantas de acopio.
El reclamo, que comenzó el lunes, es por el precio de la hoja y por el manejo de los fondos del FET. La cara visible de la protesta es Maximiliano Hoff, presidente de la Comisión de Tabacaleros Autoconvocados.
Hoff participó en las últimas elecciones como candidato en la lista encabezada por el expolicía Germán Palavecino, y patrocinada por su camarada Ramón Amarilla, el agente del caos.
La diputada Gruber, productora de Santiago de Liniers con experiencia en el rubro yerbatero y maderero, en las elecciones provinciales de junio fue parte de la misma lista que consagró a Amarilla como diputado provincial.
La sincronía entre los agentes del caos y los impulsores locales de la aceleración de los tiempos es llamativa, tal vez una casualidad.
Reinoso, el funcionario que maneja el FET, tiene su rol bien claro: evitar conflictos con las provincias tabacaleras, especialmente con Salta, y con la multinacional Philip Morris, manejada en el país por Massalin Particulares, la firma acusada judicialmente de haber sido favorecida por el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, en el marco de la sanción de la Ley Bases.
En la investigación también se incluyó a Javier Ortiz Batalla, economista y ex vicepresidente de Massalin, señalado como colaborador del funcionario en la redacción de los artículos referidos al sector tabacalero en la ley.
En La Libertad Avanza, donde rinden culto a la aceleración de los tiempos, no quieren que el FET pase por las manos del Gobierno provincial y buscan su intervención.
El próximo episodio de la pulseada por la distribución de los fondos que llegan por los impuestos internos aplicados a la venta de cigarrillos podría terminar en la justicia federal. El objetivo sigue siendo el mismo: ahogar económicamente al Gobierno provincial.
Entre Milei y la Kakistocracia
El éxodo laboral en Misiones no es solo una estadística: es la postal amarga de una crisis feroz.
Antes, el cruce era para traer electrónica y alguna mercadería barata; ahora es para buscar un sueldo digno, para dejar atrás salarios pulverizados.
Jornaleros, panaderos, albañiles, administrativos, jóvenes de treinta y profesionales de cincuenta; todos abandonan el terruño rumbo a Brasil y Paraguay.
No hay migración sin razones. Y aquí el menú es abundante: por un lado, la crisis económica del gobierno de Milei que se llevó puesto el salario, las obras públicas, el consumo y la esperanza.
Por otro, la herencia de una vieja kakistocracia que gobernó Argentina con la habilidad tramposa de los menos cualificados. Años de clientelismo, de parches fiscales, de hacer la vista gorda mientras la provincia crecía a pesar del país, dejaron un campo minado.
Y ahora llegamos al corazón de la cuestión: la importancia de un sistema fiscal provincial fuerte.
Misiones supo construir herramientas propias: recaudación sólida, administración eficiente, cierta autonomía respecto a los vaivenes de Buenos Aires. ¿El resultado? Crecimiento, obra pública, empleo, una economía que resistía embates externos mejor que su vecina Corrientes, atada a la coparticipación y la limosna nacional.
No hace tanto, Misiones era la niña bonita del NEA. Pero el último año barrió con todo: ajuste furibundo, caída de la construcción, cierre de comercios, despidos en cascada. Los números son tozudos: lo que creció en diez años cayó en uno.
Se nos prometió libertad, pero llegó el sálvese quien pueda.
La narrativa libertaria —esa que desprecia al Estado y glorifica al mercado— olvida que, sin Estado, solo los fuertes sobreviven. En la Misiones real, la que suda y madruga, la libertad es un lujo y el mercado, una trampa.
Creo que lo dije un par de columnas atrás, ajuste no es épica, es hambre; la autonomía económica no es ideología, es supervivencia.
Y saben qué, la kakistocracia, vieja o nueva, va a seguir mirando desde su torre de marfil mientras abajo la gente cruza la frontera con lo puesto.
Por Fernando Oz




