El observatorio Mumalá informó 239 víctimas de femicidios y otras muertes violentas por razones de género entre el 1 de enero y el 30 de octubre de 2026. De ellas, 177 fueron femicidios directos.
Octubre concentró 36 casos y se convirtió en el mes con mayor cantidad de hechos en los últimos cuatro años. Además, 179 niños, niñas y adolescentes quedaron sin sus madres.
Una mujer fue asesinada cada 30 horas en el país, según el relevamiento del Observatorio Nacional Mujeres, Disidencias, Derechos (Mumalá). El informe también contabilizó 728 intentos de femicidio en los primeros diez meses del año. Desde 2015 se acumulan 3.231 casos, una cifra que las organizaciones describen como evidencia de la persistencia de la violencia de género.
Cómo fueron asesinadas las víctimas
El 28% de las mujeres murió por arma blanca y otro 28% por arma de fuego. El 11% falleció por golpes, el 10% por asfixia y el 16% por otros mecanismos. En el 7% de los casos no se pudo determinar la modalidad.
El 59% de las víctimas fue asesinada en su propia vivienda, lo que refuerza el peso de la violencia en el ámbito doméstico. El 41% eran madres. Se registraron 23 víctimas niñas o adolescentes menores de 18 años y al menos tres mujeres embarazadas. La edad promedio de las víctimas fue de 37 años (19 tenían más de 60). 
Denuncias previas y medidas de protección
El 12% de las víctimas había denunciado a su agresor y el mismo porcentaje contaba con botón antipánico. El relevamiento señaló que el 75% tenía orden de restricción, aunque no precisó si ese porcentaje corresponde al total de casos o solo al grupo que había realizado denuncias. Estos datos volvieron a poner en discusión la efectividad de las medidas de protección.
Perfil de los agresores
El 61% de los femicidios fue cometido por la pareja, expareja o familiar. El 29% de los agresores convivía con la víctima. El 31% se dio a la fuga y el 16% continuaba prófugo al momento del informe. El 14% se suicidó y el 13% lo intentó. El 12% tenía antecedentes, el 6% pertenecía a fuerzas de seguridad y en el 11% de los casos el agresor mató además a una tercera persona. La edad promedio de los responsables fue de 36 años.
Otras formas de violencia
De los 239 casos, 62 fueron clasificados como femicidios indirectos o vinculados. El observatorio registró 8 trans/travesticidios, 10 suicidios feminicidas, 20 casos en contexto de narcotráfico y crimen organizado, 1 crimen de odio y 9 muertes violentas asociadas al género.
Mumalá también advirtió sobre el agravamiento de las condiciones económicas que afectan especialmente a mujeres y diversidades: pérdida de poder adquisitivo, endeudamiento, pluriempleo y sobrecarga física y mental.
Casos que recordó el observatorio
Entre los hechos mencionados figura el de Nancy Godoy, la docente rural de Corrientes que permaneció desaparecida cerca de 20 días. “Era maestra rural en un paraje prácticamente inaccesible. Había denunciado las condiciones en las que las infancias se ven obligadas a aprender”, señaló la organización. También recordó los casos de Débora, Bárbara, Tatiana y Daniela (mujeres que ejercían el trabajo sexual) y el de Natalia Giménez en Rosario, donde se investigó una posible vinculación con prestamistas.
El informe concluyó con un llamado a fortalecer las políticas de prevención, asistencia y protección. “Vivas y libres nos queremos”, fue el lema con el que Mumalá cerró su publicación.








