Este domingo la Diócesis de Puerto Iguazú realizó la IV edición de la Peregrinación Náutica, celebración central por los 400 años de la fundación de la Reducción de Santa María del Iguazú, primer asentamiento que dio origen a la actual ciudad. La jornada también conmemoró los 600 años de la visita de San Roque González a la región y los 40 años de creación de la Diócesis.
El 10 de mayo de 1626, los jesuitas Diego de Boroa y Claudio Ruyer fundaron la reducción a varios kilómetros de las cataratas, en lo que hoy es Puerto Macuco. Aquella epopeya, impulsada por la visión de San Roque González de Santa Cruz, marcó el inicio de la presencia evangelizadora en el extremo nordeste del país y sentó las bases de una historia compartida que este domingo se revivió sobre las mismas aguas del río Iguazú.La actividad comenzó por la tarde en el Parque Nacional Iguazú. En Puerto Macuco los peregrinos abordaron las embarcaciones. La imagen de Santa María del Iguazú, patrona de la Diócesis, encabezó la flota que descendió por el río hasta el Hito de las Tres Fronteras.
Allí se vivió el momento de mayor carga simbólica. El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Nicolás Baisi, estuvo acompañado por el padre Blas, en representación del Obispado de Ciudad del Este (Paraguay), y el padre Gabriel, en representación del Obispado de Foz do Iguaçu (Brasil). Juntos impartieron una bendición conjunta en español, guaraní y portugués, gesto que honra la herencia lingüística y cultural de las misiones, donde elguaraní fue puente de la palabra sagrada.
Luego se realizó una procesión a pie desde el puerto de Iguazú hasta el Anfiteatro Ramón Ayala, donde a las 18 monseñor Baisi ofició la Santa Misa.
A lo largo del año la Diócesis llevó adelante diversas celebraciones para profundizar en el legado de estos cuatro siglos de evangelización y en los 40 años de vida diocesana. La Peregrinación Náutica busca, año tras año, volver al escenario que vio nacer aquella primera reducción, reafirmar la fe compartida entre Argentina, Brasil y Paraguay y mantener viva la memoria de quienes sembraron el Evangelio en estas tierras.
“Hace 400 años llegó la voz del Señor a estas tierras”
En la homilía, monseñor Baisi centró su mensaje en la necesidad de escuchar la voz de Dios: en la Escritura, en los hermanos y en la corrección fraterna, siempre con el fin de conducir a Cristo.
Recordó que hace cuatro siglos esa voz llegó a la región por medio de los jesuitas enviados por San Roque González desde Itapúa. “Vinieron de lejos a anunciar la voz del Señor para que los hermanos guaraníes pudieran ser liberados por Cristo, hechos hijos de Dios”, señaló. Destacó que aquella predicación dio fruto abundante y generó en las misiones jesuíticas una cultura nueva, fruto de la fe, de la cultura guaraní y de la selva.
El obispo subrayó que en las reducciones el templo era el edificio más grande y el centro de la vida: se trabajaba, se rezaba, se vivía y se moría en la fe. Invocó a Santa María del Iguazú, que precedió y preside esta evangelización, y pidió vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada para seguir anunciando la Palabra.
“Estos 400 años de evangelización y los 40 de nuestra Diócesis tienen que ser motivo de gozo, de acción de gracias y de alegría”, concluyó. “Pidamos al Señor que podamos continuar esta obra”.
Agradecimientos
Antes de la bendición final, monseñor Baisi agradeció a todos los que hicieron posible la jornada: Parque Nacional Iguazú, Prefectura, Municipalidad de Puerto Iguazú, Tránsito, Consulado del Paraguay, Iguazú Jungle (por las embarcaciones), Iguazú Argentina, Río Uruguay, el grupo musical que acompañó la celebración y los sacerdotes que representaron a las diócesis vecinas: el padre Blas, por el Obispado de Ciudad del Este, y el padre Gabriel, por el Obispado de Foz do Iguaçu.
“Fue muy bueno trabajar juntas todas las instituciones y después poder vivir estos momentos”, expresó. Pidió especialmente seguir rezando por las vocaciones sacerdotales “para que muchos escuchen la voz del Señor”.

































