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Iguazú Suena coronó tres días de trabajo con un concierto final que emocionó a jóvenes y familias

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Iguazú Suena cerró su segunda edición con el concierto final realizado en Puerto Iguazú, luego de tres jornadas de ensayos, integración y trabajo colectivo.

Iguazú Suena puso fin a su segunda edición con el concierto final en Puerto Iguazú, después de jornadas intensas de preparación en las que jóvenes músicos trabajaron junto a docentes para ensamblar un repertorio de mayor dificultad técnica.

Marilé Vendrell, directora general de Grillitos Sinfónicos, realizó un balance del encuentro una vez concluida la presentación y destacó que la experiencia volvió a superar sus propias expectativas.

“Siempre felicidad absoluta, la verdad que se renueva y nunca es igual. Siempre emociona, siempre sorprende. Feliz de haber podido estar en esta segunda oportunidad de Iguazú Suena. Ni hubiese soñado que algo así podía suceder en nuestra provincia, con nuestros chicos, con nuestro plantel docente, con empresas que nos acompañan, es impresionante. Y mi sueño ahora es que por más de que nosotros no estemos esto siga pasando”, expresó.

La edición tuvo una particularidad importante en la renovación de sus participantes. Según explicó Vendrell, casi la mitad de los jóvenes que formaron parte del festival nunca antes había participado de una experiencia de este tipo, por lo que para muchos también significó un primer acercamiento a un espectáculo de gran formato. “El público se va renovando porque siempre hay chicos nuevos. Esta vez teníamos casi la mitad de los chicos que nunca habían venido a un festival. Así que todo este público está descubriendo este mundo de nuevo”, señaló.

El concierto final combinó distintos lenguajes artísticos y estilos musicales. La propuesta no se limitó al formato orquestal, sino que incorporó teatro musical, cantantes y bailarines dentro de una puesta pensada como un recorrido escénico continuo.

“Muchos de ellos es la primera vez que ven un espectáculo así que además tiene teatro musical, que además tiene cantantes, bailarines y la música sucede y transcurre como en una película que uno puede disfrutar como pedacito por pedacito, foto por foto, si uno lo quisiera hacer visualmente explicado”, describió Vendrell.

La directora destacó además la amplitud del repertorio desplegado durante el cierre, que incluyó expresiones de música clásica, popular y rock, entre otros géneros.

“Creo que también tuvo de todo, tuvo algo de música clásica, popular, roquera, estuvimos en todos los rubros”, resumió.

Uno de los aprendizajes que dejó la experiencia, según Vendrell, estuvo vinculado con la dimensión colectiva del trabajo musical. Más allá del desarrollo individual de cada instrumentista, el festival buscó que los jóvenes comprendieran la importancia de acompañar a otros artistas y de establecer un vínculo con el público.

“Entender para un músico que tiene que estar acompañando a otros, no solamente luciéndose solo, sino también su trabajo es acompañar y también su trabajo es compartir y hacer llegar todo esto que ellos sienten a un otro, a un público, me parece que súper logrado”, evaluó.

Tres días de ensamble después de meses de preparación

El concierto final fue el resultado de un proceso que no comenzó con la llegada de los participantes a Puerto Iguazú. Los jóvenes ya venían ensayando en sus respectivos lugares de origen y las últimas tres jornadas estuvieron destinadas principalmente a encontrarse y ensamblar el trabajo.

“Mucho ensayo, mucha dedicación, disciplina, no solo estos días sino que ya venían tocando en sus lugares. Y estos tres días encontrarse, ensamblar”, explicó la directora de Grillitos Sinfónicos.

La respuesta del conjunto durante los primeros ensayos sorprendió incluso al equipo docente. “Igual nos sorprendieron impresionante porque el primer día sonó. Bajó el profe la batuta y sonaba y decíamos, ¿qué pasó? Es magia. Bueno, no, no es magia, es mucho trabajo”, señaló.

Ese rendimiento ya había sido destacado durante la previa del concierto. El director de la Orquesta Juvenil de Grillos, Adreany Gomez, había señalado que los participantes llegaron con un nivel técnico elevado y que la edición incorporó un repertorio de mayor dificultad que en años anteriores. También había remarcado el papel de las familias en el sostenimiento del proceso formativo.

La emoción como medida del resultado

Para Vendrell, el balance del festival no se limita a la calidad musical alcanzada. La reacción de los jóvenes después del concierto se convirtió también en una forma de medir el impacto de la experiencia.

“Creo que ahí ya está, cumplido”, afirmó al referirse a las lágrimas y las expresiones de emoción de los participantes.

La directora reconoció que organizar una experiencia de estas características supone una responsabilidad que excede lo estrictamente artístico, debido a que detrás de cada instrumento se encuentran jóvenes, familias y diferentes realidades personales. “Porque a veces muchas veces decimos, como es un gran esfuerzo hacerse cargo no solamente de la música sino que además de las personitas que están detrás de cada instrumento, de sus familias, siempre algo puede salir mal y intentamos que no suceda y también fallamos”, explicó.

Sin embargo, consideró que la respuesta emocional de los participantes termina justificando ese esfuerzo. “Es mucha responsabilidad pero cada vez que vos ves una sonrisa, una emoción, un llanto, decís, valió, esto es valedero mil por mil”, afirmó.

El desafío de sostener Iguazú Suena

Tras completar la segunda edición, la mirada de la organización ya comienza a proyectarse hacia el futuro. Vendrell expresó su deseo de que Iguazú Suena pueda continuar creciendo y renovándose en próximas ediciones. “Ojalá siga muchísimo más. Siempre hay más cosas para hacer, siempre hay sorpresas, ojalá sigamos. Los esperamos ahí”, señaló.

El cierre confirmó así parte de las expectativas planteadas durante la previa: un repertorio técnicamente más exigente, una fuerte participación de jóvenes que se incorporaban por primera vez y un espectáculo pensado para integrar música, actuación y movimiento escénico. Para Vendrell, sin embargo, el objetivo más amplio quedó planteado más allá de esta edición: que el encuentro pueda consolidarse como un espacio permanente para las nuevas generaciones de músicos y continúe desarrollándose incluso cuando quienes hoy están detrás de su organización ya no formen parte del proyecto.

Información con MOL