Tiene 32 años y había creado un perfil en las redes sociales con la identidad de una menor de 11 años que es su vecina. Le impusieron la orden de no nombrarla ni acercarse. Pero no cesó y hostigó hasta a los padres.
Un vecino de esta localidad, fue detenido el pasado miércoles luego de desacatar una orden de restricción sobre una menor. Si bien realmente nunca se le había acercado o contactado directamente a través de redes sociales, el sospechoso creó un perfil con el nombre de ella donde demostraba su interés. Los padres se enteraron y lo denunciaron. El hombre tiene 32 años. La sindicada víctima, tiene 11.
El caso comenzó a preocupar a los progenitores cuando supieron a través de charlas con sus conocidos y familiares que su hija tenía un perfil en redes sociales.
Sorprendidos manifestaron que eso no era así y que ni siquiera la dejaban usar celular.
Con mucho temor por las implicancias del caso, supieron qué persona podía estar detrás de ese armado del perfil falso.
Comenzaron a atar cabos y por situaciones previas sospecharon que se trataba de un vecino.
Se omite mencionar el barrio donde residen los protagonistas de esta historia para preservar la identidad de la menor. Lo cierto es que los padres observaron el perfil, el cual tenía el nombre de su hija y una imagen de ella realizada con inteligencia artificial.
Alertados por lo que el sospechoso había hecho, decidieron radicar una denuncia en la comisaría. Según pudo saber este Diario, cuando contaron lo que sucedía, en sede policial les explicaron que si el hombre no se había acercado físicamente a la niña ni tampoco la había contactado a través de redes sociales, no había ningún delito. Sin embargo la situación era extraña y compleja a la vez. Les tomaron la denuncia y la canalizaron a través del Juzgado de Familia de Puerto Iguazú para que se investigue.
El hombre que trabaja como empleado de seguridad fue citado al juzgado, donde le notificaron de la prohibición de usar/escribir el nombre de la menor en redes sociales y/o usar o crear perfiles de la niña, además evitar cualquier tipo de contacto con ella o hacia ella.
Pero en su “obsesión”, en sus propias redes sociales escribió que seguía “enamorado” de la niña y mostraba su desacuerdo por las restricciones que le impuso la Justicia.
Lo que siguió fue que el sospechoso comenzó a dar “me gusta” a posteos que hacían los padres de la menor en redes sociales y si en alguna de ellas se veía la foto de la niña, hacía lo mismo.
Ante el hostigamiento y dado que había sido advertido, lo volvieron a denunciar. Ante la desobediencia judicial dieron intervención al Juzgado de Instrucción 3 que ordenó su arresto.
Le secuestraron su celular y otros dispositivos electrónicos que tenía en su domicilio. Serán peritados para determinar la existencia o no de algo más grave como la tenencia o producción de material de abuso sexual infantil, o si todo llega únicamente a lo denunciado.




