La concesionaria solicitó autorización para iniciar el desarme a partir del 1 de agosto como medida preventiva. Las proyecciones indican que el caudal del río podría superar los niveles de 2013 por efecto de El Niño. Si se cumplen los plazos, el circuito volvería a habilitarse en diciembre.
La empresa concesionaria del Parque Nacional Iguazú solicitó autorización para desarmar las pasarelas del circuito Garganta del Diablo a partir del 1 de agosto. La medida busca prevenir daños ante una crecida extraordinaria del río Iguazú prevista para septiembre.
El pedido se fundamenta en proyecciones que advierten que el caudal podría superar incluso los registros de 2013, impulsado por el fenómeno de El Niño. La decisión apunta a evitar una situación similar a la de 2022, cuando una histórica crecida destruyó más del 50 % de las pasarelas del circuito.
Según el cronograma presentado, el desarme demandará aproximadamente un mes. Una vez que el río regrese a niveles normales, comenzarán las tareas de reacondicionamiento, que se extenderían por al menos dos meses. De cumplirse los plazos previstos, la Garganta del Diablo podría volver a habilitarse en diciembre.
Días atrás, representantes de Iguazú Argentina SA y del Parque Nacional Iguazú se reunieron con autoridades de la Compañía Paranaense de Energía (Copel) para reforzar el monitoreo del río y mejorar el intercambio de información sobre las proyecciones de caudal. El objetivo es anticiparse a posibles crecidas y proteger la infraestructura del área protegida.





