La celebración contó con la presencia de autoridades de las distintas fuerzas públicas, representantes de instituciones intermedias y numerosos vecinos de la comunidad, quienes se congregaron para rendir homenaje y agradecer por la Patria.
Homilía de Monseñor Nicolás Baisi
Durante su homilía, Monseñor Baisi reflexionó sobre la historia argentina y los valores que sustentan la nación:
“Una larga guerra civil en el país, en el cono sur, se fue forjando a la patria que tenemos hoy. Nuestro pueblo misionero se plegó rápidamente a esta revolución que prometía paz, justicia y federalización del gobierno”.
Destacó la figura de José Artigas y la Liga de los Pueblos Libres, subrayando la importancia de las localidades y comunidades por encima de los gobiernos centrales.
“Venimos a dar gracias a Dios por estas cosas buenas. Venimos a dar gracias a Dios que podemos vivir en este país y podemos luchar en él y podemos trabajar en él para hacerlo grande para poder seguir creciendo más allá de las dificultades que tengamos en el camino”.
Dios como centro de la vida y la Patria
Monseñor Baisi centró su mensaje en la primacía de Dios:
“Como siempre que venimos a la casa de Dios, en primer lugar reconocemos que Dios es primero. […] Es el que da como el norte y el sentido a nuestra tarea y nuestros trabajos”.
Referenciándose al Evangelio de la Última Cena, el obispo destacó el amor eterno de Dios:
“Como el Padre me amó, yo los he amado a ustedes. De modo tal que si permanecemos en el amor de Dios, permanecemos en la eternidad de Dios. Y nuestras tareas de cada día adquieren sentido”.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo del egoísmo cuando no se vive según el amor de Dios y recordó la importancia de cumplir los mandamientos:
- Respeto a Dios en primer lugar
- La familia
- El respeto por la vida
- El amor verdadero
- La verdad
- La justicia en los bienes
La ceremonia se constituyó en un momento de profunda reflexión espiritual y patriótica, reafirmando la fe como pilar fundamental para el desarrollo de la comunidad misionera y del país.







