La profesora y referente social de Eldorado, Eugenia Rosko, fue distinguida con el prestigioso galardón internacional “De Quijotes y Molinos”, otorgado por la Fundación Winners de Uruguay, en reconocimiento a su compromiso social y trabajo comunitario en distintas localidades de la provincia.
El premio destaca a personalidades e instituciones que realizan aportes solidarios sostenidos en el tiempo, una condición que Rosko cumple desde hace casi una década a través de diversas iniciativas educativas y comunitarias.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la docente explicó el origen de su labor solidaria y el crecimiento que tuvo con el paso de los años. Expresó que “yo hace nueve años que vengo haciendo diferentes actividades solidarias acá en la localidad de Eldorado. Soy conocida por ser la que va y viene la ropa de Eldorado por las actividades que hago porque junto aquello que ya no usan las personas y acerco después a los barrios más necesitados”.
Rosko detalló además que su tarea consiste en organizar la recepción y distribución de donaciones, principalmente de ropa, aunque con el tiempo también incorporó otros elementos como muebles y electrodomésticos.
El proyecto comenzó en el ámbito escolar en 2017, cuando trabajaba en una escuela de colonia en Montecarlo, donde detectó necesidades concretas de los estudiantes: “Veíamos que los alumnos siempre iban con la misma ropa, a veces los hermanos tardaban mucho tiempo en ingresar porque no tenían ropa para ir a la escuela. Entonces decidimos con los docentes armar una pequeña feria de ropas para enseñarles a los chicos el valor de las cosas”.
Con el crecimiento de las donaciones, la iniciativa se expandió y se transformó en un sistema de distribución comunitaria más amplio, que incluso generó redes de colaboración con instituciones y personas de distintos ámbitos.
Sostuvo que “cada vez esto se fue haciendo más grande, que llegó el momento que una habitación que yo tenía destinada para un baño quedó como depósito. Es donde pongo la ropa que la gente me dona”.
En ese proceso, Rosko destacó que su trabajo se sostiene también gracias a la colaboración de la comunidad y el uso de su propio tiempo y recursos personales. “Lo único que yo pongo es mi movilidad para ir hasta las casas a retirar eso y traerlas”, indicó.
Actualmente, la docente implementa un nuevo formato de entrega de donaciones, mediante el cual los beneficiarios colaboran con alimentos no perecederos que luego son destinados a escuelas públicas.
No entrego directamente las donaciones a la gente, sino que le pido un alimento no perecedero a cambio, y ese alimento va a las instituciones educativas”, indicó.
La educadora también reflexionó sobre el sentido social y político de su tarea, entendiendo la solidaridad como una forma de acción comunitaria: “Yo no hago política partidaria, pero sí hago política, porque estoy trabajando para el pueblo”.
Rosko sostuvo además que el reconocimiento internacional llegó en un momento clave de su trayectoria personal, marcado por dificultades y justo cuando “le pedí una señal a Dios”. Es que la docente contó que “golpeé todas las puertas que habían para poder traer donaciones y nadie me dio una mano”. Entonces, llegó el premio.
El galardón “De Quijotes y Molinos” será entregado formalmente en noviembre, pero la misionera lo retirará en diciembre, durante una cena de gala en la que la docente podrá recibir la distinción de la Fundación Winners de Uruguay.
Finalmente, Rosko adelantó que también continúa avanzando en otra postulación vinculada a la iniciativa “Docentes que inspiran”, donde ya superó una primera etapa gracias a sus proyectos educativos basados en metodologías disruptivas.
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