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Deuda social infantil en Argentina: 6 de cada 10 niños son pobres y el 30% no come regularmente

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Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de 2025, la pobreza infantil afectó al 53,6% de los niños y adolescentes menores de 18 años.

Aunque esta cifra representa una mejora coyuntural respecto al pico histórico registrado en 2023 (62,9%), la institución advirtió que no se trata de una resolución estructural del problema, sino de una baja temporal dentro de una tendencia ascendente observada desde 2010.

La indigencia infantil descendió al 10,7%, pero persisten fuertes deudas en dimensiones no solo económicas, sino multidimensionales.

Uno de los aspectos más alarmantes del reporte es la inseguridad alimentaria, que alcanza al 28,8% de los menores. De ese porcentaje, el 13,2% sufre privaciones alimentarias en su forma más severa. Como contrapartida, la asistencia alimentaria gratuita —a través de comedores y programas como la Tarjeta Alimentar— trepó al 64,8%, un récord histórico en la serie estadística. Esto significa que más de seis de cada diez niños dependen del auxilio estatal o comunitario para cubrir sus necesidades nutricionales básicas.

Crisis multidimensional: salud y condiciones de vida

El informe destaca que la pobreza infantil va más allá de los ingresos y afecta otras dimensiones clave del desarrollo. Durante 2025, el 19,8% de los niños dejó de asistir a consultas médicas u odontológicas por falta de recursos económicos, con la salud bucal como la prestación más postergada.

La investigadora del ODSA, Ianina Tuñón, subrayó que esta problemática no se explica solo por la falta de dinero, sino también por fallas estructurales en la oferta del sistema de salud público.

En cuanto a las condiciones habitacionales, el panorama sigue siendo complejo:

  • Hacinamiento: el 20,9% de los menores vive en hogares con falta de espacio adecuado.

 

  • Vivienda precaria: el 18,1% habita en estructuras deficientes.
  • Saneamiento: el 42% no cuenta con servicios básicos adecuados en su domicilio.
  • Vestimenta: el 37,5% enfrenta privaciones en el acceso a ropa y calzado.

Estas privaciones configuran un escenario de deuda social estructural que impacta directamente en el desarrollo integral de la infancia.

El impacto en la natalidad

El Observatorio vinculó la persistencia de esta crisis con la marcada caída de la fecundidad en Argentina. Según datos censales, los hogares con niños pasaron de representar el 56% en 1991 al 44% en 2022. La tasa de fecundidad se ubica en 1,4 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1).

La UCA señala que la inestabilidad económica y social ha comenzado a influir directamente en las decisiones familiares, modificando la estructura demográfica del país y planteando desafíos a largo plazo en términos de envejecimiento poblacional y sostenibilidad social.

El informe del ODSA-UCA presenta un panorama de avances parciales y coyunturales en la reducción de la pobreza infantil, pero alerta sobre la consolidación de una crisis estructural que requiere políticas integrales y sostenidas en el tiempo, más allá de la asistencia alimentaria de emergencia. La dependencia estatal récord y las deudas en salud, vivienda y nutrición evidencian que la “deuda social con la infancia” sigue pendiente.

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