La medida será sin movilización, pero con la adhesión de todos los gremios del transporte, lo que paralizará colectivos, trenes y vuelos. La fecha quedará sujeta al avance legislativo y al dictamen que el oficialismo busca esta semana.
La CGT resolvió este lunes activar un paro general el mismo día en que la Cámara de Diputados ponga en debate la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La medida, que será sin movilización orgánica, incluirá la adhesión de los gremios del transporte y dejará al país sin colectivos, trenes ni vuelos comerciales.
La decisión fue adoptada por el consejo directivo de la central obrera luego de una reunión virtual encabezada por los cotitulares Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo. El encuentro comenzó cerca del mediodía y concluyó minutos antes de las 14, adelantando así la definición que se esperaba para más adelante en la semana.
Según confirmaron fuentes sindicales, la fecha exacta del paro quedará atada al avance legislativo del proyecto: el oficialismo aspira a obtener dictamen este miércoles y llevarlo al recinto el jueves 19, aunque las diferencias con sus aliados sobre algunos puntos sensibles —en especial las licencias por enfermedad— podrían trasladar la sesión al miércoles 25. En cualquier caso, la CGT ya dejó establecido que el día elegido por Diputados para discutir la reforma será jornada de huelga nacional.
Como es habitual, la conducción anticipó “libertad de acción” para los sindicatos, aunque en esta ocasión la adhesión del transporte quedó garantizada. La Unión Tranviarios Automotor confirmó su acompañamiento por la tarde, a través de un comunicado de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT). Allí se anunció que los gremios del sector “acatan plenamente” la convocatoria y que se garantizará la paralización total de los servicios de pasajeros. También La Fraternidad y los pilotos de avión comunicaron que se sumarán a la medida.
La participación de la UTA resultaba clave: en el paro del 10 de abril de 2025, la conciliación obligatoria que pesaba sobre el gremio permitió que los colectivos funcionaran con normalidad, lo que debilitó la protesta y dio margen al Gobierno para considerarla un “fracaso”. Esta vez, la presión interna dentro del movimiento obrero y la postura más combativa de varios gremios terminó forzando un alineamiento general.
La definición de la CGT llegó luego de una semana marcada por tensiones en el frente sindical. La movilización al Senado cuando se debatió el proyecto había dejado expuestas las diferencias entre la conducción y sectores más duros, como Aceiteros, la UOM o las CTA, que directamente llamaron al paro ese día. En el sector marítimo, además, la alarma se encendió por la exclusión expresa del personal embarcado de la Ley de Contrato de Trabajo. El secretario general del Centro de Patrones Fluviales, Mariano Moreno, advirtió que la reforma deja a los marinos “sin ni siquiera el 14 bis” y los equipara, en términos de derechos, a personas privadas de libertad.
Para ampliar su postura, la CGT dará una conferencia de prensa este miércoles en la sede de Azopardo. Pero la línea ya está trazada: cuando el oficialismo lleve su proyecto al recinto, la central obrera responderá con la cuarta huelga general desde que Javier Milei llegó al Poder Ejecutivo, esta vez sin transporte y sin presencia masiva en las calles.
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