El empleo privado formal en Misiones cayó a niveles similares a los de la pandemia. La recesión y el ajuste económico golpean con fuerza al mercado laboral provincial.
El mercado laboral privado de Misiones atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años a causa de la crisis económica nacional. En octubre de 2025, el empleo registrado en el sector privado volvió a ubicarse por debajo de los 100 mil puestos de trabajo, un nivel que la provincia no alcanzaba desde los meses más duros de la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, procesados por la consultora Politikon Chaco, la provincia contabilizó 96 mil asalariados privados formales en la medición con estacionalidad. Esto representa una caída interanual del 4,5%, equivalente a la pérdida de 4.559 empleos en el último año.
En términos desestacionalizados, Misiones registró 99,2 mil puestos de trabajo privados, con una baja mensual del 0,9% respecto de septiembre. En apenas un mes se destruyeron 884 empleos, confirmando una tendencia descendente sostenida que acompaña el deterioro general del empleo formal a nivel nacional.
El retroceso se profundiza al comparar los niveles actuales con los existentes antes del cambio de Gobierno nacional. Desde noviembre de 2023, el empleo privado formal en la provincia cayó un 8,9%, lo que implica 9.678 puestos menos. Este desempeño posiciona a Misiones entre las jurisdicciones con mayores pérdidas laborales del país en el período.
A nivel nacional, el escenario no resulta más alentador. En octubre, el empleo privado formal cayó un 0,3% mensual desestacionalizado, con una pérdida de 17.900 puestos. Se trata de la quinta baja consecutiva, acumulando más de 71 mil empleos destruidos entre junio y octubre y casi 177 mil desde noviembre de 2023.
En Misiones, el impacto adquiere una dimensión particular por el contraste histórico. La paralización de la obra pública, la retracción del consumo y el freno de la actividad económica producto del ajuste fiscal vuelven a empujar al empleo privado a niveles propios de una emergencia, pero esta vez sin pandemia.




