Una adolescente de 17 años del Colegio Privado Pía Didoménico sufrió hostigamiento sistemático durante el viaje de egresados a Bariloche. Un video de una de las agresoras, en el que confiesa agresiones físicas, burlas y que “disfrutó” del sufrimiento de su compañera, derivó en dos investigaciones judiciales y fuertes cuestionamientos al accionar de la institución.
Una adolescente de 17 años del Colegio Privado Pía Didoménico, de San Fernando del Valle de Catamarca, sufrió un severo caso de bullying durante el viaje de egresados a Bariloche (realizado entre el 3 y el 11 de octubre). El caso, que incluye la difusión previa de material íntimo sin consentimiento, tomó estado público tras la viralización de un video grabado por una de las presuntas agresoras —compañera de curso de la víctima—, en el que relató en primera persona los episodios de acoso.
En la grabación, la joven describió agresiones físicas y verbales. Contó que le arrojó el contenido de un vaso encima mientras la víctima “no hacía nada” y que, junto a otras compañeras, la hostigó en un boliche con cánticos y burlas sobre su cuerpo, su pelo y un video íntimo que había circulado previamente: “Le empiezo a cantar ‘papo filtrado’, cosas sobre su video erótico sexual, y la mina empezó a llorar mucho”. Agregó que algunos compañeros varones les pidieron que pararan.
Más tarde, al regresar al hotel, la agresora se refirió a la crisis que atravesó la víctima: “Nos dijeron que le acababa de dar un brote psicótico, se estaba metiendo los dedos en los ojos y se estaba arrancando los pelos. Yo estaba tentada, yo lo estaba disfrutando”. También admitió que el maltrato no se limitó al viaje: “Cada vez que teníamos oportunidad de bardearla, la bardeábamos; cada vez que pasaba por al lado le gritábamos podrida”.
El comunicado del colegio y las críticas
Ante la repercusión, el Equipo de Gestión del Nivel Secundario del Colegio Privado Pía Didoménico difundió un comunicado a la comunidad educativa. En él aseguran que actuaron “con responsabilidad y celeridad” desde que tomaron conocimiento de los hechos, realizaron las actuaciones correspondientes y pusieron la situación en conocimiento del Ministerio de Educación y Trabajo. Reafirman su compromiso con el cuidado integral de los estudiantes, el respeto a sus derechos, intimidad y dignidad, y señalan que continuarán trabajando con los organismos correspondientes para garantizar un entorno seguro y la continuidad de las trayectorias escolares.
Sin embargo, según el medio local El Esquiú, el accionar institucional generó malestar. La propia alumna damnificada habría relatado en una carta que los profesores mencionaron la filmación en reiteradas oportunidades dentro del aula, lo que indicaría que la situación era conocida. Además, el Ministerio de Educación y Trabajo provincial inició un sumario administrativo contra el colegio y evalúa sanciones en el marco de la Ley de Gestión Privada de Educación. También se registró una sentada pacífica de alumnas y padres frente a la institución bajo consignas como “Basta de bullying”.
Dos investigaciones judiciales
La Justicia provincial abrió dos líneas de investigación. El fiscal penal juvenil Guillermo Narváez imputó a tres adolescentes por la presunta producción y distribución de material íntimo. En esa causa, las defensas plantearon la nulidad del decreto de determinación del hecho; el juez de Control de Garantías rechazó el planteo, aunque uno de los defensores apeló. El abogado Marcos Gandini, representante de uno de los menores, mencionó que hubo conversaciones para un acuerdo que no prosperó.
Paralelamente, la fiscal Paola González Pinto encabeza la pesquisa centrada en el hostigamiento sistemático y evalúa el daño psicológico. Los padres de la adolescente adelantaron que radicarán una nueva denuncia penal contra la joven que divulgó las imágenes, sumándose a la acción ya promovida por la asesora de menores. También señalaron que el hostigamiento habría comenzado meses antes con la filtración del material íntimo y que las medidas de restricción fueron levantadas poco antes del viaje.
El caso generó fuerte repercusión nacional y puso en el centro del debate la prevención del bullying, la responsabilidad institucional y la protección de la salud mental de los adolescentes.
Información con La Nación






