En junio ya se cuestionaba la construcción frente al Paraná. El domingo 27 de septiembre la estructura avanzaba con techo, entrepisos, materiales en obra y balcones al río.
Una obra con destino hotelero sobre la avenida Martín Fierro, en plena costanera de Candelaria, volvió a quedar a la vista este domingo. El recorrido filmado el 27 de septiembre muestra que, pese a la polémica abierta en junio, a las intervenciones del Ministerio de Ecología y a un pronunciamiento del Concejo Deliberante, la edificación no se detuvo.El edificio, emplazado sobre la ribera del Paraná, presenta hoy paredes de ladrillo y revoque, techo de chapa, frontis de estilo que el propio responsable describió como prototipo de vivienda griega, entrepisos de madera, aberturas y un sector de balcón con vista al río. En el predio hay bolsas de arena y cemento, restos de ladrillo, cerámicos y herramientas. Desde la vereda se accede de frente; por el costado, la estructura se apoya sobre columnas hacia el agua.
En junio, medios provinciales ya advertían el conflicto: impacto visual sobre el paseo costero, dudas sobre el acceso público a la costa y falta de claridad sobre el verdadero alcance del emprendimiento. En el cartel de obra figura como propietario Roberto Lagier.
Según esa cartelería, la construcción habría sido habilitada en abril. Vecinos plantearon entonces que entre la obra y el río no quedaría garantizado el camino de sirga.
Esa franja no es un detalle menor. El artículo 1974 del Código Civil y Comercial de la Nación establece restricciones al dominio en inmuebles que limitan con ríos navegables y obliga a dejar libre una franja sobre la ribera para el tránsito y el uso público. Más allá del permiso municipal, la discusión gira en torno a si se respetó la línea de ribera, la mensura y esas restricciones.
El conflicto no quedó en el reclamo vecinal. En junio, Ecología paralizó la obra, secuestró materiales y labró actas por presuntas irregularidades, entre ellas remoción de vegetación. En julio, el ministerio volvió a intervenir al constatar que los trabajos continuaban, inició un sumario y evaluó sanciones. El propietario respondió que tiene título, planos municipales, permiso de obra y habilitación ambiental local, y sostuvo: “Si a mí el municipio me autoriza y me dice que continúe, yo continúo”.
Ese mismo mes, el Concejo Deliberante de Candelaria aprobó una resolución que ordenó suspender las construcciones en el camino de sirga, declaró la nulidad de permisos en esa franja y enfrentó al Ejecutivo municipal. Aun así, en agosto la obra ya tenía techo.
El domingo último, a fines de septiembre, el avance es evidente: no se trata de un predio abandonado, sino de una construcción activa.
Sigue sin exhibirse en el lugar un render claro del hotel proyectado. Lo que se ve es una estructura compacta, con accesos hacia la vereda y vistas directas al Paraná, en un tramo del paseo cercano a la playita Sarandí. La pregunta de fondo no cambió: ¿el predio es propiedad privada plena, una concesión o un espacio ribereño sujeto a restricciones? ¿Qué habilitó exactamente el permiso municipal?
Construir frente al río no debería equivaler a privatizar la vista, el paso ni el acceso a la costa. Tres meses después de la primera denuncia pública, la obra sigue ahí. Y la costa, también.







