La iniciativa de Alejandro Verón, Fabián De Sa y Omar Gómez se trató de urgencia y reunió cuatro votos a favor. El presidente del cuerpo, que días atrás conformó un bloque unipersonal, acompañó a La Libertad Avanza. Matkoski, Sosa y Pereyra se abstuvieron. Personal de ATE se hizo presente en el recinto con pancartas por la recomposición salarial y el atraso de haberes de trabajadores del Concejo.
En la sesión de este jueves 3 de septiembre, el Honorable Concejo Deliberante trató sobre tablas el expediente N.º 82/26, un proyecto de ordenanza del bloque La Libertad Avanza sobre la disponibilidad y ejecución de los créditos presupuestarios asignados al propio cuerpo. La iniciativa, del 31 de agosto y firmada por Verón, De Sa y Gómez, salió por mayoría: 4 votos a favor (los tres libertarios más Carlos Ríos) y 3 abstenciones (Raquel Matkoski, Graciela Sosa y Humberto Pereyra).El tratamiento de urgencia se dio con el oficialismo ya partido. El 18 de agosto, Ríos informó que conformaría un bloque unipersonal, “Movimiento por lo que viene”, línea “Gestión y Trabajo”. Antes, Matkoski, Sosa y Pereyra habían comunicado un bloque con la misma denominación, con Humberto Pereyra como presidente. Esa reconfiguración se vio en el recinto cuando el presidente acompañó el despacho de LLA.
En el salón estuvieron seguidores del bloque libertario, el exdiputado y exconcejal Horacio Spallanzani —padre de De Sa— y personal de ATE-CTA con pancartas: “Recomposición salarial urgente”, “Municipales con salarios de indigente” y el pedido de apoyo del HCD y de los concejales. El reclamo se cruzó con el eje del debate: el atraso de haberes de empleados del espacio de Verón y la falta de disponibilidad de las partidas del Concejo.
Qué pide la ordenanza
Requiere al Departamento Ejecutivo que garantice la disponibilidad y ejecución de los créditos del HCD, según el presupuesto general, la Carta Orgánica y la Ley XV N.º 5. Alcance: partidas originales y las que se incorporen o modifiquen después. Tesorería debe atender los gastos autorizados por libramiento (art. 90), con el tope del duodécimo y las excepciones de ley. Cualquier transferencia o compensación de esas partidas debe seguir los procedimientos vigentes.
El punto más sensible es el informe mensual de Hacienda, Contaduría y Tesorería: crédito vigente, ejecutado, monto puesto a disposición del cuerpo, saldo, modificaciones y cualquier hecho que haya incidido en la ejecución. Los fundamentos citan los arts. 2, 39, 62, 67, 68, 88, 108 y 109 de la Carta Orgánica y los arts. 89 a 91 de la Ley XV N.º 5: aprobar el presupuesto del Concejo (tope del 10% del presupuesto general) no alcanza si las partidas no están disponibles.
El debate
Verón ató el texto a la situación del cuerpo: si fuese un poder independiente, dijo, no deberían estar discutiendo esto.
“La falta de disponibilidad de los recursos afecta el funcionamiento del Concejo. Dificulta la contratación de asesores —que hoy no tenemos—, de bienes y servicios, la adquisición de insumos. No podemos tener ni una hoja. Y ni hablar del pago de las remuneraciones de los empleados.”
Sostuvo que no saben qué se gastó, qué hay disponible ni si mañana se pagan sueldos. “Aprobamos el presupuesto de este Concejo y no podemos preguntarle a nadie dónde está la plata.” Cargó contra la frase “así es la política” y dijo que el intendente “decide a quién le paga y a quién no”.
“Si en 2027 cambia el intendente y el que viene se agarra con alguno de ustedes, ¿qué va a pasar? Acá las decisiones están. No hay que patear la pelota al presidente ni al Fondo Monetario. Acá hay un intendente municipal y hay concejales.”
Valoró que Ríos no se abstuviera y aclaró que no le pidieron “hacer de más”: el presidente suscribe contratos y responde por los gastos. El espíritu, dijo, es el primer instrumento jurídico de autonomía; después se discutirá cómo se administra ese presupuesto.
De Sa calificó el proyecto de urgente para la calidad institucional y para quienes vengan después.
“Un poder que depende de otro para funcionar no es un poder independiente. Este proyecto apunta a la autonomía, y no es para usted ni para nosotros: es para todos los que vienen.”
Cuestionó la emergencia económica votada por el propio Concejo si, según el discurso oficial, “estaba todo tan bien”, y dijo que este era el momento de demostrar de qué lado se está.
La objeción y la réplica
Matkoski separó el pago de los empleados del encuadre jurídico. Dijo coincidir con la autonomía de la Carta Orgánica, pero objetó el sobre tablas y el texto:
“Esto no es un proyecto de ordenanza, es un proyecto de comunicación. Dice ‘requiere’, ‘establece’, ‘solicita’, ‘reafirma’, ‘invita’. La ordenanza tiene que crear, suspender o derogar una regla general cuyo cumplimiento compete a la rama ejecutiva.”
Verón replicó que en comisión se había abierto la puerta para modificar los siete artículos y que esa chance no se usó. Propuso un cuarto intermedio para corregirlo en el momento. Pasarlo a comisión, dijo, era otra semana de espera.
“Hay gente que no cobra. No cobra porque no tenemos autonomía. Podemos cambiar la letra acá. Lo que no podemos es mirar para el costado.”
El proyecto se aprobó 4 a 0, con tres abstenciones del bloque de Pereyra. LLA recibió el aplauso de quienes los acompañaron.
Telón de fondo
Para LLA, el 82/26 es el primer resorte para que el Concejo no dependa de la voluntad del Ejecutivo al ejecutar las partidas que el propio cuerpo aprueba. Para Matkoski, el camino era reglamento, comisión y un texto que encuadre como ordenanza.
El dato político es la ruptura del espacio que acompañaba a Claudio Filippa: el voto de Ríos habilitó el sobre tablas y la mayoría. La norma no paga sueldos por sí sola ni quita facultades a Tesorería; exige que esas facultades se ejerzan dentro de la Carta Orgánica y de la Ley XV N.º 5, y que el Concejo sepa, mes a mes, qué ocurre con su presupuesto.













