Carlos Rovira volvió este jueves a ocupar su banca en la Cámara de Representantes de Misiones y su ingreso al recinto estuvo lejos de pasar inadvertido. Más sonriente incluso que de costumbre, el expresidente de la Legislatura saludó a sus pares mientras fotógrafos y cámaras seguían cada uno de sus movimientos.
El regreso se produjo después de su ausencia en la sesión de la semana pasada, la primera tras el receso invernal, cuando su faltazo había sido señalado públicamente en el recinto por Juan José Szychowski, quien hasta hacía pocos días integraba el bloque de Encuentro Misionero y ahora preside la bancada passalacquista de Movimiento por lo que Viene.
Rovira ingresó al recinto y comenzó a saludar a distintos legisladores. En uno de esos cruces se acercó a Szychowski, a quien le dio una palmada y saludó con naturalidad, en una escena que no pasó inadvertida por el nuevo escenario político dentro de la Cámara.
La imagen contrasta con lo ocurrido una semana atrás.
En aquella sesión, Szychowski había pedido la palabra y, sin mencionar directamente a Rovira, cuestionó la ausencia del único diputado que no había concurrido a la jornada.
«Todos los que estamos acá somos diputados, 40 diputados; lamentablemente faltan algunos», había señalado.
Luego sostuvo que cada banca representa a miles de misioneros y remarcó que incluso quienes integran bloques unipersonales concurren a las sesiones.
«Es muy feo ver una silla vacía, sin que se venga a hablar, a debatir», había planteado el ahora jefe de la bancada de Movimiento por lo que Viene, para cerrar con una definición que había adquirido una evidente lectura política: «Nuestra obligación es venir y dar la cara».
Una semana después, Rovira volvió a sentarse en su banca. Y lo hizo en un escenario político sustancialmente diferente al del primer semestre. La ruptura del oficialismo modificó la composición de fuerzas dentro de la Cámara y al menos 18 diputados decidieron alinearse con Movimiento por lo que Viene para garantizar la gobernabilidad del Ejecutivo provincial.
A esa nueva correlación de fuerzas se sumó, en las últimas horas, la denuncia penal presentada contra Rovira por el diputado radical Gustavo González, quien acudió a la Justicia para plantear sus acusaciones.
En ese contexto, el regreso del expresidente de la Cámara concentró desde el primer momento la atención de fotógrafos y cámaras presentes en el recinto.
Los saludos, los cruces y particularmente el encuentro con Szychowski formaron parte de una escena que sintetizó, en pocos segundos, el nuevo clima político de la Legislatura: dirigentes que hasta hace poco compartían espacio y conducción y que hoy ocupan lugares diferentes dentro del mapa de poder provincial.
Rovira, mientras tanto, volvió a su banca.
La sesión continuó con la agenda legislativa prevista. Pero su regreso, por el contexto en el que se produce y por la atención que generó desde el momento de su ingreso, ya se convirtió en una de las imágenes políticas de la jornada.
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