Una tarde de fe, historia y comunión en el marco de las Tres Fronteras.
La Diócesis de Puerto Iguazú vivió una gran jornada de fe con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi, que se celebró este sábado 6 de junio de 2026 bajo el lema “Caritas Christi urget nos” (El amor de Cristo nos urge). Bajo un sol radiante que iluminó la tarde, se vivió una hermosa celebración en el Anfiteatro Ramón Ayala, donde vecinos de distintas localidades de la diócesis se congregaron masivamente junto a sacerdotes, diáconos y monaguillos para honrar el misterio de la Eucaristía. 
Antes de la celebración eucarística se presentó un momento artístico especial: la Música de las Reducciones Jesuíticas, interpretada magistralmente por el Coro Universitario de Misiones y la Orquesta Juvenil de la UNaM, que ambientaron el encuentro con hermosas melodías evocando los orígenes evangelizadores de la región.
La multitud llenó el anfiteatro, creando un ambiente de profunda devoción y alegría comunitaria. La celebración recordó los orígenes evangelizadores: hace 400 años, los misioneros jesuitas, por indicación de San Roque González, fundaron la Misión de Santa María de Iguazú, iniciando así la presencia de Jesús en la Eucaristía en el norte misionero. Al mismo tiempo, se celebraron los 40 años de la Diócesis de Iguazú.
La homilía de Monseñor Nicolás Baisi
En su homilía, Monseñor Nicolás Baisi profundizó en el sentido de la fiesta y la historia de fe local: “Estamos celebrando los 400 años de la llegada de Cristo Eucaristía a nuestras tierras. Hace 400 años, los misioneros jesuitas venidos desde Europa fundaron la misión de Santa María de Iguazú y comenzó la evangelización en estas tierras”.
El obispo recordó cómo Jesús trae paz, espanta demonios y trae la luz de la verdad. Destacó que la Eucaristía nos une como familia de Dios, más grande y profunda que la familia humana. “Nos reunimos en nombre de Cristo, nos reunimos por Cristo.
Sabemos que sin Él no podemos vivir”, afirmó, citando el Evangelio: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”.
Monseñor Baisi explicó el sentido del memorial de la muerte y resurrección de Cristo en la Misa: “No es solo recordar algo del pasado, sino hacer presente ese misterio. Celebramos el amor de Jesús hasta el fin, su sacrificio, y al mismo tiempo su victoria sobre la muerte”. Invitó a los fieles a caminar con el Señor, como lo hicieron los antiguos misioneros, y a anunciar a Cristo con la vida.
Bendición de diáconos y monaguillos
Inmediatamente después de la homilía, Monseñor Nicolás Baisi impartió la bendición especial a diáconos y monaguillos de distintas localidades de la diócesis.
A los diáconos les confió el ministerio de distribuir la Sagrada Eucaristía, llevarla a los enfermos y administrarla a los moribundos, exhortándolos a vivir con fe y caridad fraterna.
A los monaguillos les encomendó servir al altar con cuidado, atención y fe, creciendo en el amor a Dios y a la Virgen María. Los jóvenes respondieron con entusiasmo: “Sí, estoy dispuesto”, comprometiéndose a desempeñar su servicio con devoción. 
Procesión Eucarística hacia la Catedral
Al culminar la celebración de la Misa, se realizó una emotiva procesión con el Santísimo Sacramento desde el Anfiteatro Ramón Ayala hasta la Catedral Virgen del Carmen. Una multitud de fieles caminó juntos por la Avda. Tres Fronteras manifestando su fe, con Monseñor Nicolás Baisi al frente llevando el Santísimo. Fue un momento de profunda devoción y unidad, donde la comunidad acompañó al Señor por las calles de Puerto Iguazú.
Al llegar a la Catedral Virgen del Carmen se impartió la Bendición Solemne. Allí concluyó la jornada y la multitud se desconcentró con el corazón lleno de gratitud y esperanza.
La jornada fue un verdadero testimonio de fe, recordando que la Eucaristía nos alimenta para ser testigos vivos de Cristo en el mundo.
Que así sea.













































































