El caso que mantenía en vilo a la provincia vecina tuvo el peor final: las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de la la menor que permanecía desaparecida desde el pasado sábado por la noche.
En las últimas horas, las fuerzas de seguridad confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que permanecía desaparecida desde el pasado sábado por la noche en la ciudad de Córdoba.
El hallazgo del cuerpo se produjo tras intensificar los operativos de rastrillaje en un sector de descampados y lagunas ubicado en Ampliación Ferreyra, en la periferia de la capital cordobesa. Hacia ese cuadrante se habían dirigido los esfuerzos de los peritos judiciales, bomberos y canes de búsqueda luego de que el entrecruzamiento de antenas de telefonía celular y cámaras de monitoreo ubicaran al sospechoso en esa zona pocas horas después de la desaparición de la menor.
La buscamos viva y sin vida también. Las dos hipótesis. Las pruebas conducen en esas direcciones’, había admitido el fiscal de la causa, Raúl Garzón, en declaraciones previas que ya hacían prever la gravedad del escenario. Con la confirmación de la muerte, el foco de la fiscalía se centra ahora en las pericias forenses científicas para determinar la mecánica del fallecimiento y establecer fehacientemente si existió la participación de terceras personas.
Cronología de una desaparición misteriosa
Para comprender el entramado que derivó en este luctuoso hecho, es necesario retroceder al sábado por la tarde, cuando Agostina acompañó a su madre, Melisa Heredia, a un torneo de fútbol y al posterior festejo de un cumpleaños. Cerca de las 22:30, la adolescente abandonó su hogar en el barrio General Mosconi a bordo de un remís, manifestando que iría a buscar una “sorpresa” para obsequiarle a su mamá.
La pista inicial la otorgó el chofer de dicho vehículo, quien se convirtió en un testigo clave. Según su declaración ante los investigadores, trasladó a la menor hasta la esquina de las calles Juan del Campillo y Mariano Fragueiro, en el céntrico barrio Cofico, a unos seis kilómetros de su punto de partida. Allí, un hombre identificado como Claudio Gabriel Barrelier (33) aguardaba a la adolescente y pagó el costo del viaje. El remisero detalló que el sujeto presentaba una actitud esquiva e intentaba cubrirse el rostro con una capucha. Tras ese descenso, el teléfono celular de Agostina se apagó definitivamente.
Las mentiras del único imputado
Claudio Gabriel Barrelier, empleado de la Municipalidad de Córdoba y conocido de la familia de la víctima, fue detenido inicialmente bajo el cargo de privación ilegítima de la libertad. En sus primeras declaraciones formales, el hombre intentó desviar la atención de los pesquisas asegurando que Agostina jamás había ingresado a su casa y que se había marchado del lugar en un automóvil de color rojo. Incluso, al ser confrontado con los videos de las cámaras de seguridad de la cuadra, alegó falsamente que la niña de las imágenes era su propia hija.
Sin embargo, el volumen de la evidencia técnica terminó por desmoronar su coartada. En una posterior instancia indagatoria ante el fiscal Garzón, el imputado admitió haber mentido y reconoció que la adolescente sí entró a su propiedad, permaneciendo allí un lapso de entre 30 y 60 minutos.
Posteriormente, los registros fílmicos de las autopistas y avenidas captaron a Barrelier conduciendo un Ford Ka negro —que había pedido prestado a una conocida— en dirección hacia los terrenos baldíos donde finalmente fue hallado el cuerpo.
Una demanda de justicia que resuena en la región
La desaparición de Agostina había motivado la activación de la Alerta Sofía a nivel nacional, un protocolo de emergencia que expuso la urgencia extrema del caso ante la sospecha de delitos graves como la trata de personas o el abuso sexual. En paralelo, familiares y vecinos de la víctima marcharon pacíficamente denunciando presuntas demoras iniciales en el despliegue de los protocolos de búsqueda.
El caso ingresó en una fase estrictamente pericial bajo secreto de sumario. La comunidad cordobesa y la opinión pública de la región siguen el minuto a minuto de la causa con un reclamo unánime de justicia, en un contexto social donde la violencia de género vuelve a golpear de la forma más dolorosa y definitiva.
El Litoral






