A los 25 años, tras casi una década de adicciones que lo llevaron a la depresión y pensamientos suicidas, un joven iguazuense tomó la decisión más importante: internarse para recuperarse. “Dios es conmigo y quién será contra mí”, dice con esperanza mientras agradece el apoyo de Oscar y el equipo de contención.
Este es un testimonio muy fuerte y sincero de un joven de Puerto Iguazú (25 años) que decidió internarse para recuperar su vida tras años de adicciones.
Resumen del testimonio:
Empezó consumiendo cigarrillo y marihuana desde los 16 años. Según él, la marihuana “abre el portal” hacia sustancias más fuertes: pasó a cocaína y luego al crack, que lo “tumbó” completamente.
Describe el ciclo típico de la adicción:
Momentos en que se levantaba, estaba “bien”, tenía trabajo y familia.
- Recaídas constantes.
- Pérdida de muchas cosas importantes.
- Depresión, tristeza y pensamientos de suicidio (“pensar en sacarse la vida”).
Reconoce que el vacío que intentaba llenar con las drogas no se llena de verdad: da un alivio momentáneo (“está todo re piola”), pero al otro día viene todo peor.
El punto de quiebre:
Se apartó de Dios (él se define como “hijo de fe”, iba a la iglesia, cantaba y tocaba la guitarra). Cuando uno se aleja, dice, es el ser humano el que deja “la mejor vida” para saciar la carne.
Ahora tomó la decisión de internarse. Va con mucha fe y esperanza:
“Dios es conmigo y quién será contra mí”.
Quiere recuperar su trabajo, su familia, recuperar vínculos afectivos.
Agradece a Oscar y al equipo que lo está ayudando (“gente muy copada que hace un buen trabajo”).
Sueña con salir y convertirse en una fuente de ayuda para otros pibes de Iguazú que están pasando por lo mismo, porque “solamente el que estuvo en eso puede realmente sentir”.
Termina feliz y motivado: “Estoy re contento y me estoy yendo ahora a internarme. Le voy a dar masa hasta que pueda salir de esto”.
“Una decisión que puede cambiar una vida 💙🙏”
y destaca que nunca es tarde para empezar de nuevo, con fe, esperanza y contención.
Contexto en Iguazú:
En Puerto Iguazú el consumo de crack es un problema serio y muy visible. Hay un centro municipal de contención, el Departamento de Conductas Adictivas, espacios de primera escucha y convenios con centros de internación.
Personas como Oscar Portillo suelen ser clave en el acercamiento callejero y la derivación a tratamiento.
Este testimonio es poderoso porque muestra tanto el fondo del pozo (pérdida, depresión, ideas suicidas) como la luz de la recuperación: la decisión personal, la fe y el deseo de ayudar a otros después.
Fuerza a todos los que están en ese camino. 🙏





