Un bloque no electoral, con agenda propia Los mandatarios acordaron mantener reuniones periódicas y compartir diagnósticos sobre la situación regional y nacional, con especial énfasis en la incidencia que pueden tener por medio de sus representantes en Diputados y Senadores. Aunque no confirmaron la formación formal de un bloque partidario, la intención declarada es articular posiciones para mejorar su capacidad de negociación con la Casa Rosada, sin confluir necesariamente en una estrategia electoral común para 2027.
Tensiones y posibilidades de alineamiento El gesto se produce en un momento de reconfiguración del mapa político nacional —el mismo día en que se fracturó el bloque de Cristina Kirchner en el Senado— y envía un mensaje directo al Gobierno: los gobernadores buscan interlocución colectiva para reclamar mayor protagonismo en decisiones económicas y proyectos de infraestructura. Desde la Casa Rosada, la estrategia oficial —representada por el ministro del Interior, Diego Santilli— prefiere tratativas individualizadas; la nueva articulación desafía ese esquema.
Ejes de trabajo: producción, energía e inversión Los mandatarios señalaron que los temas prioritarios serán la promoción de la producción regional, el desarrollo energético y la generación de infraestructura para potenciar el crecimiento. Varios confirmaron además su participación en el Argentina Week en Nueva York (9-12 de marzo), donde promoverán oportunidades de inversión para sus provincias en un road show ante bancos y fondos internacionales.
Un actor con poder de fuego legislativo Si decidieran traducir su coordinación en apoyo legislativo conjunto, podrían fortalecer mayorías puntuales en el Congreso y condicionar votaciones clave —por ejemplo, las relacionadas con transferencias a provincias, proyectos de infraestructura o ajustes regulatorios—. Por ahora, fuentes cercanas a los gobernadores descartaron objetivos electorales inmediatos y subrayaron que la articulación busca “hacer efectivo el federalismo” y mejorar las condiciones para el desarrollo en sus distritos.
La iniciativa deja abierta la posibilidad de que esas gobernaciones actúen como una fuerza de negociación que, según cómo se consolide, podrá convertirse en aliado circunstancial de Milei, en bloque de presión para obtener más recursos o en una pieza central de equilibrio en un Congreso fragmentado.





