El presidente de Brasil enviará al Congreso una reforma constitucional para eliminar el costo del transporte los sábados y domingos, en plena campaña electoral.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quiere que los trabajadores tengan más tiempo para disfrutar y menos gastos para trasladarse. Tras impulsar la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, anunció que enviará al Congreso un proyecto para establecer el transporte público gratuito los fines de semana en todo el país.
La iniciativa busca garantizar el acceso sin costo a los colectivos y otros medios de transporte colectivo los sábados y domingos, para que las familias puedan aprovechar sus días de descanso. Sin embargo, la propuesta todavía debe superar el debate legislativo y no tiene una implementación garantizada.
“¡Conquistamos el final de la escala 6×1 y ahora es hora de avanzar aún más!“, escribió Lula en su cuenta de X, al anunciar que presentará una propuesta de enmienda constitucional (PEC) para garantizar el pase libre en todas las ciudades brasileñas que cuenten con transporte colectivo.
El mandatario defendió la medida con un mensaje centrado en el tiempo libre y la vida familiar. “Porque el trabajador y la trabajadora merecen más que tiempo para descansar“, sostuvo. Y agregó: “¡Menos tiempo trabajando, más tiempo viviendo con la familia!”.
Transporte gratis en Brasil: cómo es la propuesta de Lula
El proyecto apunta a extender a escala nacional un beneficio que ya existe en algunas ciudades brasileñas, como Brasilia y San Pablo, donde las administraciones locales implementaron esquemas de transporte gratuito los domingos.
La propuesta de Lula busca que el beneficio no dependa de las decisiones de cada municipio, sino que alcance a los trabajadores de todo el país durante los fines de semana. Para eso, el Gobierno deberá conseguir el respaldo del Congreso y definir cómo se financiará el costo del sistema.
El anuncio se suma a una serie de medidas económicas y sociales presentadas por el oficialismo durante la campaña electoral. Entre ellas figuran subsidios a los combustibles y líneas de crédito destinadas a taxistas y pequeños empresarios.
De acuerdo con estimaciones difundidas por medios brasileños, el costo anual del conjunto de estas iniciativas podría ubicarse entre 180.000 y 250.000 millones de reales, equivalentes a entre USD 35.000 millones y USD 49.000 millones. Se trata de cálculos sobre el paquete de medidas en general, no de una estimación exclusiva del transporte gratuito.
En ese contexto, Lula señaló que los fondos para sus iniciativas saldrían del presupuesto destinado a las enmiendas parlamentarias de los diputados. La viabilidad financiera de cada medida, de todos modos, dependerá de las definiciones que se adopten durante su tratamiento.
Flávio Bolsonaro cruzó a Lula por el transporte gratuito
El anuncio abrió un nuevo frente de disputa entre Lula y su rival electoral, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato del Partido Liberal.
El senador cuestionó la iniciativa y acusó al mandatario de multiplicar las promesas después de los resultados de la primera vuelta. “Está prometiendo todo lo que no va a cumplir ahora que ha perdido”, lanzó durante una transmisión en vivo en sus redes sociales.
Bolsonaro también criticó el conjunto de medidas económicas y sociales que impulsa el Gobierno en la recta final de la campaña. Según el candidato opositor, el oficialismo busca recuperar apoyo electoral con anuncios que ponen en discusión el gasto público y su financiamiento.
La confrontación se produce a pocos días del balotaje presidencial, previsto para el 25 de octubre. En ese escenario, Lula apuesta a defender las políticas sociales y ampliar los beneficios para los trabajadores, mientras que Flávio Bolsonaro intenta instalar dudas sobre la viabilidad de las propuestas.
La reducción de la jornada laboral, el antecedente del nuevo anuncio
La iniciativa para establecer el transporte gratuito llegó después de un avance legislativo importante para el oficialismo: la aprobación de la reforma que elimina el esquema laboral conocido como 6×1, que contemplaba seis días de trabajo por uno de descanso.
El cambio reduce la jornada semanal de 44 a 40 horas, sin recorte salarial, y suma un día de descanso al esquema anterior. De esta manera, la semana laboral pasa a organizarse en cinco días de trabajo y dos de descanso.
La reforma se convirtió en una victoria política para Lula en plena campaña electoral. Ahora, el presidente busca profundizar esa agenda con una propuesta que combina movilidad, acceso a servicios y poder adquisitivo.
Si el Congreso aprueba la nueva iniciativa, los trabajadores podrían contar con transporte gratuito durante los sábados y domingos en las ciudades brasileñas que tengan servicio colectivo. Hasta entonces, el anuncio es una propuesta de campaña cuyo alcance dependerá de la discusión parlamentaria y de la definición de los recursos necesarios para ponerla en marcha.
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