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La Argentina tiene menos empresas que hace 19 años: ya son 32.290 menos desde 2023

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Las firmas con trabajadores registrados cayeron por 18° mes consecutivo en julio, hasta 480.067, según la SRT. La baja alcanza a las pymes y se suma al retroceso del empleo formal.

La cantidad de empresas con trabajadores registrados volvió a caer en julio y quedó en 480.067, según las estadísticas mensuales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Es el nivel más bajo desde julio de 2007 y representa una reducción de 32.290 empleadores respecto de noviembre de 2023, antes de la llegada de Javier Milei a la Presidencia.

El retroceso se extendió por 18 meses consecutivos y refleja el achicamiento del universo de empleadores con personal registrado, en un escenario de estancamiento de la actividad económica y deterioro del mercado laboral. La caída convive con el crecimiento de sectores como hidrocarburos, minería y energía, pero alcanza especialmente a las unidades productivas de menor tamaño.

Cuántas empresas se perdieron desde 2023

En julio se registraron 948 empleadores menos que en junio. En la comparación interanual, la reducción llegó a 15.475 unidades (-3,1%), mientras que desde noviembre de 2023 la caída acumulada fue de 32.290 empleadores, equivalente al 6,3%. En aquel momento, el registro de la SRT contabilizaba 512.357 unidades productivas con trabajadores declarados.

La contracción también se profundizó durante 2026. Entre enero y julio, el saldo neto fue de 9.682 empleadores menos, un promedio de casi 1.400 por mes. A fines de diciembre de 2025 había 489.749 unidades registradas.

Una caída mayor que la registrada durante la pandemia

La reducción acumulada desde noviembre de 2023 supera la registrada durante la pandemia de Covid-19. En febrero de 2020, antes de las restricciones sanitarias, había 508.187 empleadores registrados. En septiembre de 2021, cuando la serie alcanzó su piso de ese período, quedaban 486.782: una disminución neta de 21.405 unidades, equivalente al 4,2%.

La comparación permite dimensionar la magnitud del retroceso, aunque no identifica cuántas empresas cerraron definitivamente. La SRT mide empleadores con trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo, una categoría que comprende unidades productivas privadas y públicas y excluye a los hogares que contratan personal de casas particulares.

Menos empleadores no significa necesariamente más cierres

El organismo advierte que las bajas de empleadores pueden responder a cierres efectivos, reorganizaciones empresariales, cambios de CUIT, modificaciones en las nóminas o situaciones administrativas vinculadas con la cobertura. Por ese motivo, la disminución neta no equivale automáticamente a la cantidad de empresas que dejaron de funcionar.

La SRT también señala que la cantidad de empleadores cubiertos mantiene una tendencia descendente desde hace más de 12 años, interrumpida por una recuperación transitoria después de la pandemia. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, las unidades con entre uno y cinco trabajadores explicaron aproximadamente el 87% de la reducción de empleadores, aunque representaron apenas el 10% de la disminución de trabajadores cubiertos.

El problema de las empresas que no nacen

La Secretaría de Trabajo identifica otro componente del deterioro: la debilidad en la creación de nuevas empresas. Según su análisis, la reducción del stock de firmas no necesariamente responde a una cantidad de cierres históricamente elevada, sino también a una tasa de apertura insuficiente para compensar las salidas del sistema.

Los especialistas vinculan el proceso con distintas etapas de la política económica. Durante 2024, la devaluación y la reducción del gasto público afectaron particularmente a la construcción, la industria manufacturera y actividades relacionadas con el Estado. Tras una desaceleración, el saldo negativo volvió a profundizarse durante 2025 y tomó nuevo impulso este año.

Entre los factores señalados aparecen la caída del consumo, las dificultades para afrontar costos operativos y la reconversión de algunas unidades productivas que dejaron de fabricar para comercializar bienes importados, con dotaciones más reducidas. Estas interpretaciones describen posibles mecanismos del deterioro, aunque las estadísticas de cobertura no permiten determinar la causa individual de cada baja.

El empleo registrado también retrocede

La reducción de empleadores tiene su correlato en los trabajadores cubiertos por el sistema. En julio se contabilizaron 3.485 menos que en junio y, durante los primeros siete meses de 2026, la disminución acumulada llegó a 139.895.

Desde noviembre de 2023, la cantidad de trabajadores cubiertos en unidades productivas pasó de 9.857.173 a 9.419.562, una diferencia de 437.611 personas, equivalente al 4,4%. La cifra incluye sectores público y privado: la propia SRT advierte que aproximadamente el 60% de la reducción de trabajadores examinada por el organismo corresponde al sector público.

El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que permite distinguir las modalidades de empleo, también refleja dificultades. En junio, último dato disponible, el empleo asalariado privado registrado cayó 10.814 puestos frente a mayo y acumuló una reducción interanual de aproximadamente 121.000 trabajadores, equivalente al 1,9%.

La Secretaría de Trabajo informó además una contracción interanual del empleo asalariado total del 1,5% en junio. En el sector público, la disminución fue del 0,9%, equivalente a unos 30.500 trabajadores.

Más monotributistas, menos empleo asalariado

En contraste con el retroceso del empleo asalariado, la cantidad de monotributistas creció durante el primer semestre. Pasó de 2.190.948 a 2.206.788, un incremento de 15.840 personas, considerablemente inferior a la disminución de los puestos asalariados registrados.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que releva empresas privadas de los principales centros urbanos, mostró una variación marginal del empleo en julio, del -0,03%, que redondeada a un decimal resulta prácticamente nula. En los primeros siete meses de 2026 acumuló una caída del 0,6% y, frente a julio de 2025, una contracción del 1,1%.

La actividad económica tampoco logra consolidar una recuperación

El deterioro del mercado laboral coincide con un retroceso de la actividad económica. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, la economía se contrajo 2,9% en julio frente a junio, en la medición desestacionalizada, y 1,4% respecto del mismo mes de 2025. Pese a esa caída, el promedio de los primeros siete meses del año se mantuvo 1,7% por encima del mismo período anterior.

Los últimos indicadores también motivaron una revisión de las expectativas de crecimiento. Esta semana, el Banco Mundial redujo su pronóstico de expansión del PBI argentino para 2026 del 3,6% al 2,1%, y para 2027 del 3,7% al 3%.

Información con BAE Negocios