El presidente del Instituto de Previsión Social, Lisandro Benmaor, advirtió que la obesidad y el sobrepeso constituyen una de las “pandemias sanitarias más graves” a nivel mundial. El nuevo programa provincial articula equipos interdisciplinarios, educación alimentaria y campañas de prevención para enfrentar una enfermedad crónica y multifactorial que ya afecta a más del 60% de la población argentina.
El Instituto de Previsión Social (IPS) de Misiones presentó el nuevo Programa de Abordaje Integral de la Obesidad. En este marco, el presidente del IPS, Lisandro Benmaor, remarcó que “la obesidad y el sobrepeso son una de las pandemias más drásticas en términos sanitarios que está cruzando el mundo”, y advirtió sobre la necesidad de “un abordaje serio y profesionalizado para poder empezar a erradicarla”.
Benmaor subrayó que el problema comienza en edades cada vez más tempranas. “Cada vez se ven edades más precoces y con complicaciones del sobrepeso y la obesidad más rápidas”, señaló. En este sentido, explicó que estas condiciones están directamente relacionadas con enfermedades como hipertensión, diabetes y distintos tipos de cáncer.
El programa se apoya en equipos multidisciplinarios que incluyen profesionales de salud mental, nutrición, kinesiología y distintas especialidades médicas. A través de un sistema de derivación, los afiliados podrán acceder a un tratamiento integral en toda la provincia.
“Tenemos más de catorce programas especiales y, cada uno de ellos cuentan con ‘chequeras’ que son indicadas por los médicos a los pacientes que correspondan para hacer el abordaje multidisciplinario”, explicó Benmaor.
La salud mental, clave en el tratamiento
Por otro lado, desde el Departamento de Salud Mental, la licenciada Constanza Logegaray destacó que la obesidad debe entenderse desde una mirada integral. “Entendemos cualquier cuadro de la persona de una manera biopsicosocial. La alimentación no puede estar de lado en la cuestión de la salud mental”.

Advirtió que aún persiste la idea de que el problema se reduce a la voluntad individual. “Muchas veces se piensa que es una cuestión de voluntad o que la persona no es exitosa con ese tratamiento porque no se aborda desde lo biopsicosocial”. Además, puso el foco en el contexto actual: “hoy tenemos una vida de mucho sedentarismo”, marcada por el uso excesivo de pantallas, lo que impacta especialmente en niños y adolescentes.
Iniciativas para orientar las elecciones de consumo
Por su parte, la jefa del Departamento de Nutrición, María Laura Melgarejo, señaló que “uno de cada ocho pacientes a nivel mundial padece obesidad. En la Argentina estamos hablando de que más del 60% de la población ya tiene sobrepeso u obesidad”. Advirtió sobre proyecciones preocupantes: “para el 2035 la mitad de la población mundial va a tener obesidad”.
Remarcó que “la obesidad no es una elección, sino una enfermedad crónica”, con múltiples factores de riesgo, incluidos los genéticos, emocionales y sociales. El programa también pone énfasis en la educación alimentaria y la prevención, con iniciativas como campañas en supermercados para promover hábitos saludables.
“Es para educar a la población y hacer saber lo importante que es llevar una buena alimentación”, explicó Melgarejo, quien subrayó que el trabajo debe ser intersectorial y sostenido en el tiempo.
Riesgos de la automedicación
Coincidiendo en la necesidad de un abordaje conjunto, los profesionales destacaron que tratar la obesidad de forma aislada no es efectivo. Así, el nuevo programa busca dar una respuesta concreta a una problemática creciente, que ya no puede ser ignorada y que exige políticas de Estado firmes para mejorar la calidad de vida de la población.

Melgarejo también alertó sobre el aumento de personas que se inyectan sin prescripción médica las inyecciones para adelgazar. “Lamentablemente, estamos viendo que las inyecciones para adelgazar están siendo furor y no por prescripción médica, sino que muchos pacientes se las aplican sin ningún tipo de prescripción… para definir si el paciente es candidato se debe evaluar en función de numerosos parámetros y prescribir en forma previa”, remarcó.
En la actualidad, según precisó, los parámetros para determinar si una persona es obesa dejaron de ser el peso o el índice de masa corporal. “Se evalúan parámetros de cintura-talla, un indicador muy confiable que nos habla de un riesgo metabólico”, destacó.
Según recordó, la grasa abdominal interfiere en todo el metabolismo y puede traer riesgos y complicaciones como hipertensión, diabetes tipo II, algunos tipos de cáncer y problemas cardiovasculares. “La obesidad no es una elección, es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial donde intervienen factores genéticos, ambientales y psicosociales… por eso requiere un abordaje multidisciplinario que no descuide lo psicosocial”, concluyó la profesional.





