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Farmacias en terapia intensiva: caen las ventas, se estiran los pagos y cambia el consumo

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El sector atraviesa un escenario complejo por la caída del consumo, retrasos de hasta 90 días en pagos de obras sociales y cambios en los hábitos de compra.

El mostrador ya no es el mismo. Donde antes había compras preventivas y stock hogareño, hoy hay cuentas ajustadas, decisiones difíciles y recetas que se recortan. En Posadas ,  las farmacias atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años, con un combo que incluye caída de ventas, retrasos en los pagos de obras sociales y un cambio profundo en el comportamiento de los pacientes.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Misiones, Vania Ilchuk, lo resumió con crudeza al trazar el balance del primer trimestre: “Está difícil la situación, tanto para la farmacia como para todos los negocios. Es bastante transversal, pero en nuestro sector impacta directamente en la salud de la gente”.

Menos ventas y un consumo cada vez más ajustado

El dato más contundente es la retracción en el consumo. Según explicó Ilchuk en una entrevista con FM 89.3,  ya no existe la compra preventiva que caracterizaba a muchas familias: “Hoy el usuario compra lo mínimo indispensable. Ya no hace su botiquincito como antes, para tener por las dudas”.

El ajuste se siente con más fuerza entre los adultos mayores, históricamente uno de los principales segmentos de las farmacias. “Muchos medicamentos dejaron de tener el 100% de cobertura. Entonces eligen qué llevar: priorizan lo que sí o sí necesitan para enfermedades crónicas y dejan otros tratamientos”, señaló Ilchuk. En paralelo, se observa un crecimiento sostenido en el uso de alternativas más económicas: “Se recurre mucho a genéricos o a segundas líneas”.

Obras sociales en deuda y droguerías sin margen

Pero la crisis no se explica solo por la caída de ventas. Uno de los factores más asfixiantes es el atraso en los pagos de las obras sociales. “Estamos con demoras de casi 90 días, incluso en obras sociales chicas. Y las grandes, que son las que más volumen manejan, también tienen retrasos importantes. Eso impacta de lleno en la caja diaria de la farmacia”, advirtió.

El problema se vuelve aún más delicado porque las farmacias deben afrontar sus compromisos en plazos mucho más cortos. “Las droguerías están dando muy poco margen para pagar. Entonces se genera un desfasaje: vos financiás medicamentos durante meses, pero tenés que pagar casi de inmediato”, explicó.

A este escenario se suma otro cambio clave: la forma en que se paga. “Hoy no hay efectivo circulante. La mayoría de las operaciones se hacen con tarjeta de crédito o medios virtuales. Eso implica costos financieros e impositivos adicionales que también terminan afectando la rentabilidad”, detalló.

En cuanto a los precios, Ilchuk aclaró que la dinámica actual es diferente a la de años anteriores. “No hay aumentos desmedidos como en 2023 o 2024, cuando los medicamentos subían un 10 o 15% en un mes. Ahora los incrementos son más moderados, incluso por debajo del IPC, pero son constantes. Siempre están subiendo”, indicó.

Sin embargo, hay otro fenómeno que incide directamente en el bolsillo del paciente: el cambio en la condición de venta de algunos productos. “Muchos medicamentos pasaron a ser de venta libre, lo que significa que pierden la cobertura de las obras sociales. Eso hace que el gasto recaiga completamente en la gente”, remarcó.

Farmacias de barrio, las más expuestas

Las farmacias de barrio aparecen como el eslabón más frágil del sistema, pero también como el más necesario. “Son las que garantizan el acceso al medicamento en cualquier lugar. Están en los barrios, en las zonas alejadas. Sin ellas, mucha gente no podría acceder fácilmente a su tratamiento”, sostuvo.

No obstante, la dirigente planteó una preocupación estructural: “A veces sentimos que todo el sistema apunta a la desaparición de las farmacias pequeñas, para que se concentre en las grandes cadenas. Pero la realidad es que las grandes están en los centros urbanos, no en los barrios”.

En relación al movimiento del sector, Ilchuk aclaró que no hay un cierre masivo de farmacias, aunque sí un escenario inestable. “Se cierran algunas, pero también se abren otras. Lo que sí es evidente es la diferencia en la espalda económica entre una farmacia chica y una grande, y eso condiciona mucho la capacidad de sostenerse en el tiempo”, explicó.

Otro dato que refleja la incertidumbre es la falta de stock. “Hoy la farmacia no se está estoqueando. No hay previsibilidad, no sabés qué va a pasar, entonces se trabaja con lo justo”, afirmó.

Incluso temas estacionales, como la disponibilidad de vacunas antigripales, se ven atravesados por esta lógica de cautela y falta de acumulación de productos.

El balance del primer trimestre deja un panorama claro: menos ventas, mayores dificultades financieras y un sistema cada vez más tensionado. En el medio, las farmacias —especialmente las más pequeñas— intentan sostener un servicio esencial, en un contexto donde la salud también empieza a ajustarse.

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