Este martes por la mañana, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Puerto Iguazú realizó un emotivo acto en la Plazoleta de la Identidad (Paseo de la Identidad) para recordar el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 y homenajear a las víctimas de la última dictadura, especialmente a los detenidos-desaparecidos y perseguidos de Misiones.
En la plazoleta, donde una placa recuerda a los desaparecidos y detenidos de Iguazú durante aquellos años, se congregaron referentes sociales, docentes, familiares y sobrevivientes. Todos coincidieron en la necesidad de mantener viva la memoria histórica y reflexionar sobre los hechos ocurridos en la provincia, que también sufrió represión, secuestros y desapariciones.
Testimonios y homenajes centrales
Los oradores destacaron la figura de Esteban Matkoski, referente local, docente, escritor y militante preso político bajo el Plan Cóndor, quien fue detenido y trasladado a Paraguay. Se recordó especialmente su legado de lucha por los derechos de los más vulnerables y su compromiso con la construcción de una sociedad más justa.
Se rindió homenaje al “Bocha” Burgos compañero de lucha de Matkoski, destacado por su sencillez, su labor educativa a través del teatro y su apoyo a movimientos sociales.
Una amiga del Bocha leyó el poema “Cero Tener”, de Esteban Matkoski, dedicado precisamente a él.
Entre los testimonios más destacados:
Nito Cabrera Maiz, amigo de Esteban Matkoski y ex prisionero en Asunción, quien fue testigo en la causa del Plan Cóndor. Se le agradeció por compartir su historia y por su permanente lucha.
Carlos Titus, historiador del Movimiento Agrario Misionero (MAM) e hijo de un productor agrario del movimiento, quien ha acompañado estos actos en años anteriores. Habló de las dificultades para recordar y relatar los traumas vividos, como los sufridos por Amelia Báez y por su propio padre (cárcel y torturas).
Una docente de Mar del Plata Liliana, sobreviviente de la represión, felicitó a los presentes por ser “seres conscientes” y enfatizó la necesidad de no olvidar.
Los discursos coincidieron en varios ejes:
La memoria histórica como herramienta para que las nuevas generaciones conozcan la verdad y eviten la repetición de los errores del pasado.
La conciencia ciudadana: los hechos de represión no solo ocurrieron en las grandes ciudades, sino también en comunidades como Iguazú, donde hubo desapariciones y persecución por “pensar distinto”.
La lucha por la verdad y la justicia, que continúa, especialmente en los casos de niños apropiados durante la dictadura.
El rol de los intereses económicos detrás del golpe: se señaló que los militares fueron el “brazo ejecutor” y se trazaron paralelismos entre las políticas económicas de la dictadura (incluido el decálogo del ministro de Economía de entonces) y la actualidad.
Se recordó la formación de militares en la Escuela de las Américas y el carácter regional del Plan Cóndor, que coordinó el genocidio en varios países del Cono Sur, incluyendo Chile (golpe de 1973).
Los organizadores agradecieron especialmente a Mónica Borrás por la organización del evento y a Rodolfo por su poema. Se valoraron otras actividades de la semana, como la Feria del Libro en homenaje a Javier Rodas, el homenaje a Tomasito y la vigilia, aunque se lamentó la poca concurrencia en la plaza, interpretada como un llamado a seguir trabajando para que la memoria no se diluya.
“Tenemos que contarles a los niños la verdad sobre nuestra historia”, fue uno de los mensajes más repetidos.
El acto reafirmó el compromiso de Iguazú con la memoria colectiva y con la idea de que, a 50 años del golpe, la lucha por la verdad, la justicia y la no repetición sigue vigente en la región.



















