La caída se registró en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2025. También se redujeron un 50% las muertes en siniestros viales. El monitoreo electrónico y el despliegue policial permanente fueron claves en el resultado.
La siniestralidad vial en Misiones registró una fuerte caída en el inicio de 2026. Según registros oficiales consolidados por la Dirección General de Seguridad Vial y Turismo y la Dirección General de Seguridad de la Policía de Misiones, durante el primer trimestre del año los siniestros disminuyeron un 47 por ciento en comparación con el mismo período de 2025. En paralelo, los hechos con víctimas fatales se redujeron en un 50 por ciento.
Los datos surgen de la comparación de intervenciones policiales registradas en siniestros viales en rutas provinciales y nacionales, lo que permite medir con precisión la evolución de los hechos en el territorio.
El descenso se da en un contexto de puesta en funcionamiento de radares y mayor presencia de controles en rutas, en el marco de un esquema que articula el uso de tecnología con un despliegue sostenido de efectivos en puntos estratégicos de la provincia.
Uno de los cambios centrales fue la implementación del monitoreo electrónico, que permite controlar la circulación en tiempo real y durante las 24 horas. A diferencia de los operativos tradicionales, este sistema amplía la cobertura y sostiene el control en forma permanente, generando un efecto directo en la conducta de los conductores.
En ese esquema, los radares fijos y móviles cumplen un rol clave al reducir el exceso de velocidad, una de las principales causas de los siniestros. El efecto es concreto, ya que al saber que pueden ser detectados en cualquier momento, los conductores tienden a respetar los límites y disminuir maniobras imprudentes.
A esto se suma el control aéreo de corredores viales, que se realiza mediante drones y el trabajo del Centro Integral de Operaciones 911. Desde allí, se monitorean las rutas en conexión con el sistema interconectado de cámaras de toda la provincia, permitiendo detectar situaciones de riesgo y coordinar intervenciones en tiempo real.
El operativo se completa con la presencia de efectivos en puestos de prevención, control e información, ubicados en puntos neurálgicos, donde se realizan controles vehiculares, test de alcoholemia de manera permanente y tareas de concientización dirigidas a los conductores.
Según reportes operativos y recorridas diarias, en corredores donde antes predominaban las infracciones hoy se observa una circulación más ordenada, con mayor cumplimiento de las normas, impulsado tanto por la presencia policial como por los dispositivos tecnológicos visibles para los usuarios.
Desde la fuerza, se señala que el objetivo es sostener esta tendencia en el tiempo y continuar reduciendo los factores de riesgo, en un esquema donde la prevención y el control actúan de manera complementaria.
En ese sentido, el descenso se produce en un contexto de circulación sostenida en rutas, lo que refuerza que la baja está directamente vinculada a las medidas implementadas y no a una disminución del tránsito. Consolidando así, un modelo de seguridad vial y política de estado, basada en la prevención, la tecnología y la presencia territorial.









