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Resistir el ahogo

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Por Aníbal Blasco
El gobierno nacional ahorca financieramente a las provincias mientras, en simultáneo, se desentiende de múltiples obligaciones sumiendo al país en un escenario recesivo y con una inflación en alza.

El país entra en un semestre que no asoma sencillo. No es una metáfora climática, sino una sequía de recursos. Caen la recaudación y la Coparticipación, la Nación profundiza el ajuste y la economía no muestra señales de crecimiento, no arranca. El consumo no despega, la inversión privada no aparece y el crédito sigue restringido. El resultado es un paisaje conocido: ahogo financiero, industrias que sustituyen producción local por importaciones más baratas y menos demanda de trabajo misionero y argentino.

En el preámbulo de la apertura de sesiones ordinarias los datos fiscales arrojados por IARAF son alarmantes, según el instituto, el mes de febrero de 2026, el gobierno Nacional envió al consolidado de provincias más CABA $5.443.000 millones en concepto de Coparticipación, leyes especiales y compensaciones, frente a $4.424.000 millones enviados durante igual período del año anterior. Es decir que se observó una variación nominal del 23%.

Descontando el proceso inflacionario del período, esto se traduciría en una baja real del 7,4%. Por su parte, la coparticipación, es decir las transferencias automáticas menos leyes complementarias y compensaciones, habrían descendido un 8,8% real. Según la información suministrada por la DNAP, la caída de la coparticipación neta en febrero se debería principalmente a la disminución real interanual del 13% del IVA, mientras que el impuesto a las ganancias también mostró una variación negativa, del 0,8%. En conjunto la recaudación de IVA e IIGG habría registrado una baja real interanual del 8,3%.

No obstante, la caída en la recaudación de impuestos internos de 16,6% generó que la coparticipación neta tuviera una variación negativa del 8,8%.

Al igual que en enero, una de las principales causas de esta baja de recaudación del IVA sería el impacto en la recaudación proveniente de Aduana (IVA DGA) de la derogación de la suspensión de los certificados de exclusión de la percepción aduanera del impuesto. Dicho esto, es esperable que en febrero se de uno de los últimos impactos de esta medida de administración tributaria tomada inicialmente en el año 2023. Luego, en el acumulado de los primeros dos meses del año de la suma de estos tributos, la variación interanual real habría sido negativa por 8,1%.

Cuando una fábrica decide traer de afuera lo que antes hacía en casa, no es un dato técnico: es menos turnos, menos horas extra, menos empleo. Es una señal de recesión. En ese contexto, el Estado provincial también siente el impacto. Si la actividad cae, la recaudación se resiente. Y si la Nación recorta y elimina transferencias, el margen se vuelve todavía más estrecho.

Van más de dos años desde que asumió el Presidente Javier Milei con la promesa de ordenar la macroeconomía para que luego llegara el crecimiento. El Congreso le aprobó leyes, delegaciones y reformas profundas. La pregunta es ¿cuánto tiempo más hay que esperar para que la economía real despegue? Porque el empleo no crece si la economía no crece. Y cuando el consumo se retrae y la producción se achica, lo que aumenta es el endeudamiento de las familias. La tarjeta reemplaza al salario.

Van más de dos años desde que asumió el Presidente Javier Milei con la promesa de ordenar la macroeconomía para que luego llegara el crecimiento. El Congreso le aprobó leyes, delegaciones y reformas profundas. La pregunta es ¿cuánto tiempo más hay que esperar para que la economía real despegue? Porque el empleo no crece si la economía no crece. Y cuando el consumo se retrae y la producción se achica, lo que aumenta es el endeudamiento de las familias. La tarjeta reemplaza al salario.

La reforma laboral fue la salida que presentó el gobierno nacional, pero si la economía sigue sin crecer, no tendrá ningún efecto. La imagen reciente de cientos de jóvenes compitiendo por un trabajo formal no es solo una postal urbana: es la expresión concreta de una economía que no absorbe mano de obra al ritmo que la sociedad necesita. En las últimas horas se hizo viral la extensa fila de personas buscando un empleo en un supermercado posadeño.

En cuanto a la reforma, uno de sus autores, el abogado Julián de Diego, lo señaló claramente: la reforma tiene otros propósitos, pero no el de crear empleo. Sin crecimiento económico y sin demanda no hay manera que se generen puestos de trabajo.

Repensarse

Así como la política, la sociedad también debe auto evaluarse. Muchos trabajadores —incluidos empleados públicos— acompañan el discurso del ajuste general y al mismo tiempo reclaman subas salariales por encima de la inflación. La contradicción es evidente: no se puede reducir de manera drástica el tamaño del Estado y esperar que los ingresos estatales crezcan en paralelo, exigiendo salud, educación, boleto gratuito, vivienda y servicios.

Uno de los aspectos salientes del clima de época es que el trabajador vota contra sus intereses: se piensa que el perjudicado será otro. Que el castigo es para “la casta”, “los ñoquis” o algún hombre de paja que se cree para la ocasión.

Todos los modelos económicos tienen ganadores y perdedores: el de Milei, Caputo y compañía no contempla a las mayorías. Les sobra gente.

Gestionando la escases

Misiones, por su estructura productiva, siente con más fuerza estos ciclos. Las economías regionales dependen del transporte, del mercado interno, de la obra pública y del crédito. Cuando el engranaje nacional se frena, el golpe se amplifica en la periferia. Por eso se habla de un semestre seco. No por fatalismo, sino por realismo.
En ese escenario, el Gobierno provincial intenta sostener una estrategia distinta: administrar con prudencia y hacer lo posible con herramientas limitadas. En los últimos días se anunció la eliminación de 114 cargos jerárquicos para simplificar la estructura y cuidar recursos. No se trató de un gesto ruidoso sino de una decisión orientada a reducir gastos políticos y optimizar áreas sustantivas. La idea es clara: si los ingresos caen, hay que ordenar puertas adentro antes de pedir esfuerzos afuera.

Al mismo tiempo, se firmaron convenios con el Consejo Federal de Inversiones para canalizar financiamiento productivo y fortalecer infraestructura estratégica. Son 5.500 millones de pesos dirigidos a PyMEs, con foco explícito en sostener y generar empleo. En palabras del propio gobernador, en momentos de dificultad hay que poner los pocos recursos donde más impacto tengan sobre el trabajo.

La lógica es micro antes que declamatoria. Los programas Ahora volvieron a marcar récords de ventas en 2024 y 2025, inyectando casi 100 mil millones de pesos en el mercado local el año pasado. No resuelven la macro, pero sostienen comercio, consumo y empleo. Las inversiones en EFAs antes del inicio de clases, las recorridas por fiestas productivas como la del Té en Campo Viera, la presencia en territorio: son señales de una política que intenta no desentenderse de la crisis.

Hay una corriente que empieza a tomar forma entre referentes del gobierno, entendiendo el momento: bajar el tono, trabajar más y hablar menos. Despolitizar el gesto, cuidar cada peso, reenamorar desde la modestia. En tiempos donde sobran gritos y faltan certezas, la administración callada puede ser un activo. Gobernar como minoría aun estando en mayoría: con prudencia, sin despilfarros y con cercanía.

Nada de esto elimina las tensiones que se avecinan. Cuando faltan recursos, los conflictos aparecen. Los gremios presionan, los empresarios reclaman, la sociedad se impacienta. Pero también es cierto que Misiones parte de una cultura fiscal históricamente austera y de una estructura estatal que no está sobredimensionada en relación con su población.

Un dato que se suele soslayar es la ausencia de deuda pública en divisas por parte de la provincia. Esta semana se conoció que Entre Ríos colocó bonos por 300 millones de dólares a una tasa de casi 10% anual para financiar pasivos principalmente. Un despropósito en toda regla.

Es un ejercicio interesante pensar que dirían los actores que se celebran este tipo de colocaciones si Misiones hiciera algo similar: tomar deuda en dólares a una tasa de dos dígitos para refinanciar pasivos o para gastos corrientes en pesos.

El desafío del semestre será doble. A nivel nacional, que la promesa de crecimiento deje de ser expectativa y se convierta en realidad tangible, algo que parece casi imposible. A nivel provincial, resistir la sequía sin romper el tejido social. En un contexto adverso, la salida no parece estar en más consignas sino en más producción, más inversión y más trabajo.

Porque, al final, la economía no se ordena solo recortando. Se ordena cuando vuelve a crecer. Y crecer, en una provincia como Misiones, significa cuidar el empleo, sostener a quienes producen y no abandonar a quienes dependen del Estado para atravesar la tormenta.

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