Una paciente expuso en redes sociales la conducta de su psicóloga, denunciando una grave falta ética y la vulneración del secreto profesional.
Un insólito caso de falta de ética profesional y enredos sentimentales se volvió viral en las últimas horas en Misiones. Una joven utilizó sus redes sociales para relatar el “calvario” que vivió con su terapeuta, al descubrir que ambas mantenían una relación afectiva con el mismo hombre.
La historia, que generó una ola de indignación en la provincia, comenzó cuando la paciente notó comportamientos extraños en su psicóloga. Según el relato, la profesional solía ser vista en boliches y bares locales en estados de ebriedad, lo que ya generaba una incomodidad en la joven al momento de sentarse en el consultorio todos los lunes.
Explicó que tras dos o tres meses de sesiones empezó a sentirse incómoda. En ese tiempo conoció a un hombre que, casualmente, también conocía a la profesional y la animó a retomar las sesiones.
Al regresar al consultorio, notó un cambio abrupto en la terapeuta. “Lo primero que me preguntó fue si había conocido a alguien nuevo”, recordó. Cuando mencionó el nombre del hombre, la psicóloga reaccionó con sorpresa y enojo.
Desde entonces, la profesional comenzó a hacerle preguntas muy específicas sobre la relación. Días después, cuando la paciente comentó que el hombre no le respondía, la psicóloga la incentivó a contactarlo. “Me dijo: ‘Empoderate y háblale’”, contó.
El impacto emocional y la decisión de visibilizar el caso
El hombre le confesó que la psicóloga le había revelado que ella había vuelto a terapia. Esa situación representó la primera violación del secreto profesional. La tensión aumentó cuando la paciente decidió confrontar a la profesional. En una sesión, la psicóloga abandonó su rol y le dijo: “Estamos teniendo una relación con la misma persona”.
“Esto ya no es una charla de psicóloga, es una charla de mujer a mujer”, agregó la terapeuta, según el relato de la joven. Luego le confesó que el hombre había estado con ella el fin de semana en que no le respondió.
Aseguró que la profesional intentó hacerla sentir inferior. “Me dijo que a ella la llamó llorando, arrepentido de haber estado conmigo porque la había perdido a ella”, relató. Tras ese episodio, decidió no continuar con el tratamiento. Aunque no realizó una denuncia formal, optó por visibilizar su experiencia para alertar a otros pacientes sobre la importancia de la ética profesional.





