Ante los reiterados episodios de hostigamiento y amenazas por parte de la multinacional Arauco, el mburuvicha de Tekoa Oka Porã (Puerto Libertad) viajó más de 260 kilómetros hasta Posadas para solicitar la intervención de la Dirección de Asuntos Guaraníes, organismo creado para respaldar al Pueblo Mbya.
El relato de Javier Martínez, mburuvicha de la Comunidad, refleja una realidad que se replica en otros territorios, como Puente Quemado II, donde supuestos representantes de la empresa se presentan acompañados por uniformados policiales, insistiendo en que se trata de propiedad privada y que deben retirarse.
“Comenzó en diciembre, con incendios en los eucaliptales. Ahí empezó a llegar la policía junto con personal de Arauco. Vinieron unas tres veces a decirnos que estamos en propiedad de ellos, pero no trajeron ningún papel ni nada”, recordó.
La Comunidad se encuentra en cercanías del lago Urugua-í, donde anteriormente ya existía una Comunidad Mbya. Tras la construcción de la represa, las familias fueron desalojadas. Hoy intentan recuperar el territorio del que fueron despojadas y volver a cuidar el monte y a cada ser vivo que habita en él.
Ante el temor de que se repita esa historia, el mburuvicha acudió a Asuntos Guaraníes, donde solicitó la Personería Jurídica. Aunque no obtuvo respuestas concretas, desde el organismo se comprometieron a revisar la situación.
También recurrieron al Aty Ñeychyrõ, Organización Tradicional Mbya. Mario Borjas, uno de sus líderes, señaló: “Ya tomamos contacto para realizar el acompañamiento. Esta semana trataré de acercarme para ver cómo seguir. Hay muchas Comunidades en proceso de recuperación territorial y las vamos a ayudar”.
Actualmente son cinco familias —diecinueve personas— que viven en constante tensión ante el hostigamiento de la empresa, que, como en otras ocasiones, recurre a la intimidación y a la exhibición de poder para sostener un modelo extractivo ampliamente cuestionado por su alto costo ambiental.
Pese a este escenario, la Comunidad se mantiene firme: “Estamos preparados, tenemos el Opy, tenemos fuerza, no nos vamos a rendir. Vamos a luchar por este territorio”, aseguró el mburuvicha.
Frente al miedo y la presión, la respuesta es permanecer y resistir. Oka Porã vuelve a sembrar raíces allí donde la ambición y un Estado ausente pretendieron cortarlas.
Prensa EMIPA





