Patricia Bullrich encabezó una conferencia de prensa en el Senado donde destacó los puntos salientes de la ley y enumeró los cambios que sufrió el proyecto que se votará este miércoles en la Cámara alta. El PRO y la UCR le dieron su apoyo explícito a la iniciativa.
La jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, junto a los miembros del bloque de La Libertad Avanza; las autoridades del PRO y la UCR, presentaron esta tarde los puntos más importantes de la reforma laboral que se tratará este miércoles en el Senado. Además, en conferencia de prensa, la senadora dio a conocer los cambios que aceptaron desde la Casa Rosada. Los grandes ganadores fueron, además de los gobernadores, los bancos, las cámaras empresariales y los gremios.El texto final de la llamada “Modernización Laboral” iba a ser enviado a los teléfonos de los senadores antes la conferencia de prensa que la senadora encabezó en la tarde del martes, cuando faltaban menos de 24 horas para la sesión en la que se votaría el texto. Desde el Salón de las Provincias, la exministra se Seguridad, escoltada por senadores de LLA como Emilia Orozco, Pablo Cervi y Carmen Álvarez Rivero enumeró los puntos salientes del texto que, según aseguró. “elimina la industria del juicio”.
Reforma laboral: los ganadores de los cambios
Son 28 los cambios que sufrirá la reforma laboral de Javier Milei que se votará este miércoles en el Senado. Así lo confirmó Bullrich durante su conferencia de prensa, en la que fue escoltada por Eduardo Vischi, jefe de bloque radical, y Martín Goerling, su par del PRO. En ese tramo, quedaron a la vista cuáles fueron los grandes ganadores en las negociaciones que se trabaron durante las últimas semanas entre la Casa Rosada y los diferentes sectores. Entre ellos, los bancos, los gobernadores, las cámaras empresariales, los sindicalistas.
El primero que destacó Bullrich fue que quedó afuera del proyecto la baja de Ganancias para empresas. Ese tema era la principal traba con los gobernadores, por tratarse de un impuesto coparticipable. En este punto, Vischi tomó la palabra para destacar que existe un compromiso de pacto fiscal para “ir a una baja impositiva”. “El radicalismo apoya este proyecto”, aseguró el correntino.
Más adelante, Bullrich anunció los cambios incluidos, que fueron un claro guiño a la CGT, que en las últimas horas decidió ir a una movilización en lugar de a un paro, en rechazo a la reforma laboral. En pocas palabras, sus cajas quedaron prácticamente intactas. Por un lado, los empleadores seguirán siendo agentes de retención. Es decir, podrán seguir cobrando la cuota solidaria y los aportes sindicales. Dos fuentes clave de financiamiento. Esto también es un triunfo para las cámaras empresariales, cuyo financiamiento también se veía afectado si la ley salía tal cual fue redactada originalmente (es decir, si los empleadores no podían retener este aporte).
A propósito de las cuotas solidarias, que son “compulsivas”, la libertaria se encargó de aclarar que estas durarán dos años (después pasan a ser con consentimiento) y tendrán un tope del 2%. “La idea es que los gremios afilien”, justificó. Al mismo tiempo, Bullrich aseguró que “entendieron” la importancia de la salud. Por eso, también se suprimió la baja del 6% al 5% para las obras sociales.
Al ser consultada sobre si hubo algún tipo de negociación con la CGT, la senadora reconoció que “no hubo reuniones de cara” con los popes de la CGT, pero sí con sus asesores.
Entre los ganadores también se ubican las entidades bancarias o de ahorro oficial. Pese a que el proyecto de Javier Milei habilitaba el pago de salarios en billeteras virtuales (punto que fue fuertemente criticado por el sector), finalmente este ítem tampoco formará parte del proyecto.
Por último, en lugar de derogarse los estatutos profesionales -entre ellos el del periodista o viajante- Bullrich explicó que tendrán un plazo de 180 días para que su contenido se plasme en un convenio colectivo de trabajo. A propósito del fin de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, el texto que llegará al Senado mantiene la redacción del dictamen de diciembre pasado. En este sentido, los sectores tendrán un plazo de un año para volver a discutirlos antes de que caigan.
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