En medio de la apertura de importaciones y una profunda crisis en la industria textil, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la liberalización comercial. Además, cuestionó con dureza el esquema de protección histórica del sector.
En diálogo con Radio Mitre, Caputo afirmó: “El sector textil es también un caso emblemático de un sector que ha sido protegido durante muchísimos años, con el cuento de que hay 150.000 familias que trabajan en esto. Pero hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”.

Las consideraciones de Caputo sobre comprar ropa en Argentina
En esa línea, el ministro sostuvo que el proteccionismo “es una medida zonza y que perjudica a los que menos tienen. Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar comprábamos afuera”.
Caputo también relativizó el impacto positivo del esquema vigente sobre el empleo. “Entonces, convengamos que las 150.000 familias que trabajaban en esto no es que sean millonarias ni que le hayan dado un impulso impresionante al país. O sea, los que se beneficiaron fueron los dueños, que los conozco a la mayoría, excelente gente, los quiero mucho”, expresó.
Además, defendió el efecto de la competencia sobre el consumo. “Si vos pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa. Entonces, irás a comer afuera, te tomarás un helado y esos recursos se destinarán a otras industrias”, consideró.

El ministro planteó que Argentina debe competir por diseño en el mercado global. En ese marco, afirmó que el país puede competir en hilados, “porque el hilado es algodón y energía”. Sin embargo, admitió mayores dificultades en la confección, donde se compite con Bangladesh e Indonesia, “donde a la mano de obra se le paga prácticamente nada, y a todos los países se les hace muy difícil competir”.
“Pero, en líneas generales, nosotros venimos a defender a los 47 millones y medio de argentinos. Y el que trabaja en la industria textil no es que no pueda hacer otra cosa”, remarcó. Luego agregó: “Nosotros tenemos que generar trabajo y, como digo siempre, generar mayor competencia para que haya mejores productos a mejores precios”.
Horas más tarde, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reforzó el mensaje en LN+. “Vos comprás un jean acá y te cuesta —pongamos números hipotéticos— USD 100, mientras que importarlo cuesta USD 25. Lo importás, explicame dónde se pierde el puesto de trabajo”, afirmó.
La respuesta del sector al discurso oficial
Las declaraciones generaron un fuerte malestar en el sector de la indumentaria. Desde la industria remarcaron que los precios responden a altos costos. Precisaron que el 50% del valor de una remera corresponde a impuestos nacionales. Otro 30% se vincula a alquileres y costos financieros. Un 12% se destina a logística, marketing y rentabilidad. El 8% restante queda para la industria.
En paralelo, la crisis impactó en plantas y empleo. En los últimos días se conocieron cierres, despidos y recortes productivos en firmas como Emilio Alal, Grupo Dass, Eseka S.A. y TN & Platex.
Según datos de la Fundación Pro Tejer, basados en el Indec, la producción textil cayó – 36,7% interanual en noviembre de 2025 y -47,6% frente a noviembre de 2023. En el acumulado enero–noviembre de 2025, la actividad retrocedió 6,4% interanual y 23,5% respecto de dos años atrás.
La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 29,2% en noviembre de 2025. Esto implicó el nivel más bajo de toda la industria manufacturera. “Hoy no hay consumo en Argentina. No se vende ni producción nacional ni importada porque los ingresos no alcanzan. El deterioro del poder adquisitivo continúa limitando el consumo y explica, en parte, el bajo dinamismo de la actividad industrial”, subrayó Pro Tejer.





