El equipo económico de Javier Milei evalúa vender el 51% y ya analiza posibles compradores locales y extranjeros.El Gobierno nacional comenzó a dar los primeros pasos en una de las jugadas más complejas que imagina para este año: avanzar con la venta de acciones de Aerolíneas Argentinas, una de las grandes promesas de campaña del presidente Javier Milei.
No se trata de la empresa estatal más grande, pero sí de la más simbólica. Esa carga histórica y política explica la cautela que rodea los movimientos iniciales, que por ahora se analizan puertas adentro del Ministerio de Economía. Allí, según pudo saberse, se evalúa desprenderse del 51% del paquete accionario, cediendo el control y la gestión a un operador privado.
El esquema que hoy domina las conversaciones incluye, además, un reparto de acciones entre los empleados de la compañía y un remanente menor que permanecería en manos del Estado. Incluso, se analiza la posibilidad de reservar una “acción de oro”, similar a la que el Estado conservó en la privatización de YPF. “Sería solo para cuestiones estratégicas, no para el manejo cotidiano”, explicó una fuente oficial al tanto de las negociaciones.
Aunque no se trata de un proyecto inmediato, la venta de Aerolíneas ya ingresó formalmente en la agenda del Gobierno para este año. En la Casa Rosada la encuadran dentro de lo que Milei define como “batallas culturales”: debates sensibles que tocan intereses profundos y generan resistencias, como ocurrió con medicamentos, transporte o control aduanero.

Por ahora, todo se mueve en una etapa preliminar y requiere el aval directo del Presidente para avanzar. El plan contempla una condición clave: mantener el nombre Aerolíneas Argentinas durante un largo período. “No está definido el plazo, pero algunos hablan de hasta 30 años”, reveló otra fuente con acceso a las discusiones. Ese requisito, central por el valor simbólico de la aerolínea de bandera, ya empezó a marcar quiénes quedan mejor posicionados entre los potenciales interesados.
LATAM fue una de las primeras compañías en analizar la operación, pero aparece relegada. El grupo de capitales chilenos no está dispuesto a conservar la marca local, ya que en toda la región opera bajo un esquema de nombre paraguas seguido por el país. Además, su salida del mercado argentino y el cierre de su filial local antes de la pandemia juegan en contra. Si bien no está descartada, hoy corre desde atrás.
La que, por el momento, se perfila como principal candidata es Avianca. Aunque tuvo origen colombiano, hoy es una empresa global cuyo principal accionista es el Grupo Abra, un holding aéreo latinoamericano que también controla GOL, posee participación en la chilena Sky Airline y mantiene una inversión estratégica en la europea Wamos Air.
Desde la mirada oficial, Avianca suma varios puntos a favor. El más importante: no tendría inconvenientes en mantener la marca Aerolíneas Argentinas, ya que opera con distintos nombres en los países donde está presente. Además, su modelo de gestión es bien visto por funcionarios locales. El Grupo Abra suele estructurar gerenciamientos con fuerte anclaje local, a diferencia de otras aerolíneas regionales como LATAM o JetSmart, que concentran la conducción. Para el Gobierno, conservar algún tipo de vínculo con la empresa no es un detalle menor.
También hubo contactos informales con el grupo Air France–KLM, el holding franco-neerlandés surgido de la fusión de ambas compañías, que opera manteniendo marcas diferenciadas. En cambio, otro conglomerado europeo que reúne a Iberia y British Airways no estaría interesado. Pesan los antecedentes de su paso por la Argentina y, en particular, por Aerolíneas, además de que buena parte de su capital es inglés.
En paralelo, aseguran que Leonardo Scatturice —el exespía devenido magnate que hace pocos meses se quedó con Flybondi— intentará jugar sus fichas. “Puede haber otros grupos argentinos dando vueltas, pero todo indica que terminará en manos de un operador fuerte”, resumen cerca de quienes diseñan el plan.
Mientras tanto, el Gobierno avanza sin estridencias, consciente de que tocar Aerolíneas Argentinas es abrir una de las discusiones más sensibles de su gestión.
FUENTE: La Nación





